lunes, 27 de diciembre de 2010

Lo que somos

Me miro de lejos, desdibujada pero avanzo a zancadas de aplomo ochentero con mis botas de montar. Me miro por dentro, también desde los abismos interiores, las galaxias de los chakras y los flujos. Soy muy distinta, tanto que la imagen de mí adquiere la textura del recuerdo, pictogramas de la susa sentada en el suelo frío de la facul, más delgada y enroscando como una boa las piernas juveniles. Soy susanita, avanzado feliz y autocrítica, atravesando los patios del parlamento andaluz, sabedora de que nunca trabajaría en un lugar tan hermoso. Soy Susana la profesora que viaja en ave y prepara oposiciones en el tramo Puertollano-Madrid, que quiere ponerse a prueba, que ríe histrionicamente y fuma sin parar.
Soy yo, pese a todo, la que sigue haciendo comedia en las sobremesas, la que analiza causas probables y sintetiza diagnósticos, la diseñadora de proyectos, la que quiere volar.
Soy la payasa, la cocinera, la mamita que cura las pupas a besos, la que inventa pócimas para la tos y casi nunca recoge inmediatamente la ropa que deja sobre la cama. Soy yo la que sigue haciendo microcomedia en las sobremesas, la vehemente "one-liner-award-winner" despedazando cretinos a retórica limpia, zas-zas, a espadazos léxicos. Yo, como agustinadearagón de las oficinas, recorriendo el ciclo de vida laboral que va desde el " Me encanta este trabajo" al "Fuck-u-all", luego al "ya me llamareis cuando sea alguien" y de ahí a la aceptación final..."Whatever, who cares... siempre me queda la poesía y el amor...who wants to be an assurance manager?"
Pero desde cualquier caleidoscopio azul en que me mire, reposa la misma mirada al infinito de las frases, al horizonte de los cabos sueltos. Es lo que somos, ese mordisco de verdad en las entrañas, lo que el tiempo no nos quita.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Heima

Hay lugares que invaden a las personas que viven en ellos. Y viceversa: hay tendencias humanas a vivir a través del paisaje y a evocarlo en las palabras, las danzas o las canciones. Es de lo que trata la película "Heima" de los islandeses Sigur Ros. "Heima" significa casa y es una gran y blanca metáfora de como una tierra llega a convertirse en notas como copos de nieve, gotas de agua y ráfagas de viento.
En el fondo era una nostalgia similar a los paisajes perdidos del nacionalismo, sólo que en una versión panteista con banda sonora de instrumentos primitivos y algún que otro juguete (by the way no os perdais a Enrique Amigó en Esfumato)
Pero quienes os acerqueis a Sigur Ros debereis saber que rezuman tristeza aunque a cambio nos ofrecen una experiencia vital colectiva bastante poco adulterada. El resultado es el atrevimiento de un puñado de tímidos patológicos de sentir la vida, sus vidas, y ofrecerlas públicamente en mitad de los frios páramos y los glaciares. Me cuesta imaginar algo más osado, un strip-tease más desnudo que desnudar el alma introvertida de un grupo de islandeses errantes que al fin regresan a sus casas, perdidas en mitad del frio mundo.
Me quedo con la esencia del mensaje, cuando uno encuentra una causa por la que sentir o mejor, cuando uno lograr sentir la sufientemente grande y buena causa que es la propia vida, uno debe inexorablemente bailar, escribir, conversar, aprender una nueva palabra, ruibarbo, por ejemplo, y permanecer vivo y sonoro aunque en ocasiones la canción suene melancólica porque no hay nada más triste, en verdad, que estar callado porque no tenemos ni siquiera algo hermosamente triste que contar.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Momento estelar

Es frecuente que un paralelismo haga arrancar una reflexión. Es este caso la alineación planetaria es a los planetas y la previsibilidad de sus órbitas como el 14 a la posibilidad de que coincidamos casi siempre las mismas personas a las mismas horas. Así, cual alineación planetaria el 14 ha reunido mágicamente, holísticamente a muchas de sus estrellas en un mismo viaje.
La primera estrella es Estrella, la cooperante parlanchina, sentada frente por frente a María-Malaspulgas, a su lado la peripuesta mujer san bernardo y justo detrás la inclasificable mujer felina. Hoy no están ni Caradeajo ni el hombre san bernardo de gran porreta (hoy he fabulado un poco más sobre él y "he percibido" que era natural de Badajoz pero habría estudiado derecho en Sevilla, y tomado muchas cañas por el centro, y en seguida se había sacado la plaza de secretario judicial, tal y como hacen los buenos hijos de provincias para salir de ellas, y comenzó a trabajar en un juzgado en Colmenar Viejo y luego en los de Plaza de Castilla y allí conoció a Adelita, la pizpireta mujer san bernardo, ¿podeis imaginar un san bernardo con abriguito morado y gorro de lluvia? Es una monada)
En fín, estas cosas pienso mientras me dirijo a mi torre acristalada del paseo de la castellana a describir procesos y a pintar diapositivas. ¿Por qué? porque coincidimos cada día, porque francamente me apasiona el ser humano y sus historias, porque me gusta mirarles y fabular. Aunque hay quien piensa que tengo poderes, no paranormales sino poderes para-ver-normales y verlos a fondo y verlos a conciencia. Y encima se me alinean los planetas, que más se puede pedir.

martes, 9 de noviembre de 2010

Las naciones circunstanciales

"Pon a un grupo de personas en un espacio limitado y con el tiempo se sentirán como una nación" Amelia Mor

Parecería exagerado sostener cátedra pero parece evidente afirmar que el hacinamiento crea vínculos. Compartir espacio diariamente, si quiera en un autobús, hace que cuando veo aproximarse a Caradeajo hacia el fondo donde yo me encuentro, me entren ganas de darle dos besos.
Lo mismo que en las familias, las tribus y las naciones, la comunidad del 14 es un experimento colectivo de simpatías, indiferencias y mero cruce de vidas. La sola circunstancia de coincidir unos kilómetros de viaje nos acerca. La existencia del otro no nos es enteramente ajena.
Entonces nos termina interesando (quizás sólo a mí en plan friki) lo que lee Estrella (la cooperante parlanchina) en concreto el Le Monde Diplomatique en español y hasta nos inquieta el hecho de que se pase de parada de puro despiste o algo peor, que desconozcamos su verdadera parada o que quizás acuda a una conferencia esa mañana y nosotros seamos realmente, totalmente ajenos a su vida y a su agenda.
Mi mente fabuladora no consigue sin embargo inventar un destino para Nadia, la joven gélida de ojos felinos: recepcionista robótica, peluquera, dependienta de una tienda de vinilos...se me escapa, no así el olor aún templado del cuello de Caradeajo, destilando el calor de hogar de su batín oriental, casi viendo humear su té inglés mientras escucha muy bajito Radio Nacional de España.

lunes, 25 de octubre de 2010

Funcionarios

Mi perplejidad es grande hoy, descubro, ojiplática, que Caradeajo es una mosquita muerta. La que denominaré Malaspulgas ha hecho su entrada triunfal como personaje de este blog. La escena ha estado cargada de fuerza: al ser empujada groseramente por un pequeño hombrecillo de medio pelo se ha lanzado a defenderse del atropello en alta voz. Casi como una manifestante de primera fila ha denunciado “la brutalidad”. Little-low-cost-men se ha hecho el sueco, como si llevara unos cascos puestos. Malaspulgas le seguía con la mirada, es de esas personas que no consientes, literalmente, ser mínimamente agredidas. Le miraba enfurecida mientras buscaba las palabras…-“es indignante…el…el…papanatismo”.
Me ha encantado. El Papanatas, que no es un viajero habitual sino uno de esos vagos con abono transporte que utilizan el 14 para ahorrarse un par de paradas de paseo, ha permanecido mudo, helado, como en el “pause” hasta que ha logrado bajarse del autobús. Sólo entonces, Malaspulgas ha seguido leyendo el artículo de El País con la fruición y desbordamiento del que corrige exámenes en sexta convocatoria.
En estas me hallaba cuando, he pensado, casi con un escalofrío que el autobús entero estaba lleno de funcionarios (perdóname Pedro). Cabreados sí, por la merma de sus sueldos, tranquilos también por la seguridad de sus puestos, hablando unos de chorradas, como la pareja que podrían ser mis padres: ella peripuesta, él de voz grave, refunfuñando y llamando patán al marido de Carmen Martínez Bordiú (seguramente se mira poco al espejo) ambos e nariz perruna tipo sanbernardo administrando justicia en la Plaza del Marqués de la Ensenada. O la que tengo a mi lado, asesorando al Ministro Chaves (quien te iba a decir Manolo) con su tez porcelana de acabado Chanel y su ppt sobre política territorial. Luego está la funcionaria de grupo A de la rama de hacienda a la que se le empieza a ver el cartón, la muy nombrada Caradeajo y la ristra de funcionarios del área de sistemas en vaqueros y tergalitos underground con su funda de portátil, su e-pod, su e-pad y su e-phone (los trabajadores de sistemas del sector privado son muy parecidos pero como trabajan en el extrarradio viajan en coche).
Pero hoy, le pese a quien le pese, ha sido María Malaspulgas, la más que probable jefa de servicio de la sede de interior de Castellana, una divorciada huraña, culta y furiosa militante de UGT que utiliza las palabras, ducha como pocas, como bolsazos certeros en el pechamen de brutos y papanatas. Bravo María, con un par…de palabras.

lunes, 11 de octubre de 2010

Activismo retórico

Por razones que no vienen al caso, estuve ayer leyendo un discurso político. Mi intención era, como tantas ocasiones, analítica y el ánimo, el propio de esta nueva etapa de mi vida, libre y distante. La conclusión final de lectura: un tostón. Su estructura correcta, articulaba un par de ideas fuerza, una vinculada a la esperanza y otra a la convergencia. Nada nuevo, palabras envasadas al vacio (como una mermelada) de asesoría parlamentaria. Creedme, lo conozco bien. Nada de riesgo, pura corrección y la emoción del cauto, del funcionario…
La mayoría de los políticos de hoy no emocionan so pretexto de huir de la fatua retórica o algo peor, del infame populismo propio de repúblicas bananeras. Sin embargo, la emoción deviene casi una obligación moral cuando uno vive en un país abúlico y acrítico que oscila del acomodamiento al cabreo sin mediar palabra, acostumbrado como está a olas y contraolas de indiferencia y frentismo.
Emocionar con las palabras no convierte al orador en juglar ni al público en circense seguidor de un Hugo Chavez encubierto deseoso de lavar cerebros haciendo de la emoción palabra de dios.
Leo y leo y echo en falta un mensaje que me importe, una idea que conquiste la atención perdida de un país en distracción ancestral que ya no siente nada. A los españoles no les interesa el PIB ni las reformas aunque sean llamados a convertirse en sujetos activos del uno y de las otras. Generalmente el cuerpo me pide exilio pero últimamente me intriga descubrir las palabras precisas que logren despertarnos, un –yes, we can-, a la española…

lunes, 27 de septiembre de 2010

Anarquismo parental psicopatológico I

Los padres jóvenes solemos hacer muchas gilipolleces. Que nadie se extrañe, es un clásico. Pero resultan verdaderamente escalofriantes algunas de las variantes del ensayo-error en el que los papás y mámás estamos educando a los cachorros.
En mi opinión, la más escandalosa de las escuelas de padres es la novedosa versión libertaria de lo que he convenido llamar "anarquismo patológico". Las claves son las siguientes: el padre defiende infinitos espacio de libertad para el niño que literalmente puede hacer todo lo que le de la real gana, tirar tierra a los ojos, comerse los mocos y también los juguetes (sólo en el caso de que sean de manderas nobles), tirar la leche por la mesa para salpicar alegremente suelos y paredes y empujar a primos, vecinos o desconocidos. Lo importante es que el/la neurótico/a del padre o madre esté mirando todo porque si no estaríamos ante otras versiones libertarias más moderadas, es decir, la libertad se refiere a la ausencia de control por parte del progenitor, A o B, como se prefiera, en el espacio físico.
En cambio, en esta teoría lúdico-patológica el papá o la mamá enfermiza contempla todo en total silencio mientras otros niños o padres comienzan a intervenir en la marcha del juego, -nene, no arrojes el cubo-, -oye, niño, por favor, ten cuidadito...-. Entonces, feroces como miembros de los ñetas, se abalanzan contra el interventor: ¡A mi hijo sólo lo regaño yo! ¡Le he traido a comer tierra y aquí puede comer toda la tierra que quiera!
Tocaté el pie Maribel, agarraté y no te menees, ¿pero esto qué coño es? pues nada, aquí haciendo escuela, ya sabeis, un revival del señor de las moscas versión experimental con arenero y columpio espacial. Es que no estais a la última...rancios aguafiestas, padres que no sabeis estar allí mirando sin intervenir...no sois para nada new age...trogloditas...
4 años más y el gobierno se apunta y legisla al respecto. Os lo juro por Bakunin.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Microbacterias y amor

Me desdigo, Caradeajo y yo no nos parecemos. No nos parecemos ni estética ni cósmicamente. Caradeajo es la típica neurótica refinada. No sólo no se levanta para cederte el sitio sino que en su lugar hace una cabriola insospechada (que resulta científicamente más cansada que una cesión clásica de asiento). Pero no sólo eso, le repugna tocar los asideros por lo que en vez de hacer tal cosa se reclina sobre el dorso de las muñecas con una suerte de desdén dieciochesco.
Descarto, pues, en ella, cualquier tipo de comportamiento afectuosamente externo, ni la languidez de reposar la cabeza en el cristal para ver los plataneros pasar, ni esa coqueta pose de algunas mujeres de descasar el brazo golgándolo por la mano en las barras transversales.
Cuando la miras sabes que va al mismo sitio de siempre. Me pregunto si cuando viaje a San Petesburgo lo mirará con la misma cara de siempre, si cuando recorra los arrozales de Laos pondrá la misma cara de ajo del que se siente rodeado de microbacterias y otros seres por los que no siente ni el más mínimo amor.
En verdad que en ella se hizo carne el paradigma de dejar de sentir a medida que uno crece pero la evolución del teorema en su caso debe preocuparnos a todos.
Andémonos pues vigilantes y pongamos algunas emociones a infusionar como el buen té y unos pocos, inofensivos y amorosos ácaros como colofón para un buen día.

martes, 21 de septiembre de 2010

I know, I know, la evidencia clama al cielo, lo sé, -no pregunteis-, fue ayer, durante un capítulo de la serie infantil i-carly, una personaja (según Chomsky el lenguaje es innato y juro que esto me ha salido sin pensar...) va y dice: "lo bueno de mentir a menudo es que un día deja de doler".
Y es justo aquí cuando empiezo a pensar, es verdad, lo niños no lo saben pero yo, que ya no soy una niña, sí lo sé. Como el barbudo con camiseta rollo mercado de fuencarral (o de L.A) que pudo escribir ese trozo de guión de i-carly o idéntica versión femenina, como dice un amigo materialista antisecesionista, tipo new age, atea pero que cree en extraterrestes y espíritus, que hace danza del vientre y escribe trozos de guiones de i-carly. Ambos lo sabían. Pero la clave no es el hecho de que ese tipo de información permanezca oculta para los niños, esto es, que es posible vivir sin miedo o sin miedo al dolor, sino que, en efecto, vivir sin miedo (coherentemente claro) implica vivir sin espíritus, sin extraterrestes pero también sin sobreactuaciones, sublimaciones, musas y campanillas. No se puede tener todo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Fondo y forma

Andaba yo musitando no se que reflexiones sobre el cansino tema del éxito social cuando una verdad se me iba revelando con sencillez. El autobús asomaba al final de la avenida del mediterraneo: soy una mujer más segura ahora, que gestiona con más tino y eficacia la intendencia de la vida, que ata cabos, habla solventemente en tres idiomas y maneja con resolución el proceloso mundo de la idea pero también el de la frase y el adorno. Ética y estética, fondo y forma mejorados, hacen que una se sienta más coherente y elegante y pierda fácilmente la mirada calle abajo sin la compañía del miedo, la nostalgia o el complejo.
Todo esto ocurre cuando aparece Caradeajo en la re-entreé del 14 y lo hace con un fular casi idéntico a uno que compré el verano pasado, una monada ligera con una tira bordada en lugar de flecos. Algo "in", "trendy", un "must" que diría el Vogue. Pero a mí la coincidencia fashionista me acerca a Caradeajo, estrecha nuestras órbitas, nos asemeja o al menos me anima a burlar el estigma que la ata al rictus de insatisfacción que he mirado estos meses (tal vez como correlato de mi propio rictus).
Frusilerías y grandes asertos. Las cosas parecen igual, inmutables, entre los asideros, las bolsas del almuerzo y los plateneros del Paseo del Padro (¡No a la tala!). El escenario permanece pero el resto de viajeros ignoran que yo no soy la misma, persuadida como lo estoy de la eventualidad del éxito fácil y segura de lo costoso de la ascensión emprendida, repleta de retos y chascos aguardando sin prisa.
No me da pereza, aunque aplaca el ánimo y lo vuelve adulto y razonable y lo adjetiva, haciéndose argumental, elaborado, comprometido.
Lo que estoy viviendo no es un fracaso (aunque estéticamente se le parezca), es la necesaria gimnasia que curte cuerpo y alma y nos devuelve en agilidad lo sufrido como literatura salida de las carreras a Murakami (De que hablo cuando hablo de correr).
Mi vida empieza un capítulo de una película que quiero ver. Una de Isabel Coixet o Sofia Coppola, con hilo conductor secundario, primacia de diálogos, luego silencio, como la música, con fotografía intimista llena de ojos que miran, de gotas que caen, de luz que entra o que sale, pasos que caminan, párpados que duermen...¡Acción!

lunes, 30 de agosto de 2010

La mala leche

El mítico George suele deleitarse haciendo propósitos de año nuevo cada vuelta de vacaciones. Lo hace de forma natural y siguiendo religiosamente el perfil del coleccionista que partir de septiembre da trabajo a los kioskeros del mundo porque uno vive programado con el curso escolar "ad aeternum".
Y como todo se pega (yo creo que hasta la hermosura) me he propuesto iniciar el curso escolar en paralelo al año cósmico. Como he vuelto de las vacaciones en plan zen y no hay quien me arranque la paz interior, he decidido seguir con la inercia y desechar la mala leche de mi paisaje inmediato.
Así que, quedais avisados todos los malhumorados, insatisfechos, pesimistas llenos de ira, antisociales y frustrados de todo pelaje: a terapia o a vuestra casa. No compramos clinex.
En cierta forma es el correlato de la teoría de mover el culo que inicié el año pasado. Cada uno se hace maduramente cargo de sus cosas y mueve el culete para cambiar las que no le gusten (el que quiera peces que se moje el idem...)
Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te llenas infinito de mala baba...entonces no te quedes conmigo. A paseo majos...

martes, 17 de agosto de 2010

Paraisos naturales y cuatro paredes

Lo entendí cuando me senté un rato a mirar las viñas de albariño de Casa Ché en Portonovo. A veces, el muy hermoso paisaje, la largísima playa de arena blanca, el cielo resplandeciente y el mar de uvas verdes no puede competir con lo que ocurre entre cuatro paredes, ese pliegue, esa boca y sus palabras y su silencio.
Todo puede ser sencillo y dulce en el breve espacio de una pensión familiar en un concello pontevedrés y anonadar la mejor playa de europa, que al parecer es la playa de Rodas en las islas Ciés. Mi versión: una sonada decepción o como convertir las maldivas en un decorado del Show de Truman en el que los objetos quedan desenmascarados al tocarlos. Para empezar, hay que reservar con antelación. Mi familia logró 9 preciadas entradas a 20 euros para visitarla. Madrugón, carrera de bólidos hasta Vigo, horita de travesía y desembarco de varios miles de almas al parque natural. Todos, como borregos playeros seguimos el caminito de tierra hasta el camping y por el camino la larga playa iba perdiendo el glamur a medida que aumentaba el número de neveritas de 15 kilos de bocata y cerveza cada una, arrastradas con dedicación por panolis sin barco propio que recalar en la turquesa bahía . Nosotros, tan panolis como los que más, nos dirigimos con carrito de bebé incluido hasta el final de la playa.
Una vez que los niños se hubieron defecado en las toallas y las gaviotas hubieron robado los muslos de pollo de la bandeja del self-service (podía haber robado la pasadísima paella- valencianos, perdonadles-) caímos en el vicio del alcohol y tras tres cubatas de ron al sol galaico deducimos que la más bella playa del mundo estaba hecha pasa ser mirada de lejos (el agua está tan helada que los tobillos duelen nada más probarla) pero no gozada de cerca (porque uno teme ser devorado por las gaviotas y los hombres-nevera en una especie de analogía de los alienígenes mutantes).
Turistas y viajeros (creo que la diferencia es que estos últimos tienen más tiempo y/o más presupuesto) si buscais un paraiso natural nunca, nunca, visiteis esta, la más bella playa del mundo en agosto, si quereis gastronomía local tampoco lo hagais y menos aún si estas dejando el tabaco o alguna otra droga, porque no os faltarán razones para recaer.
De resto, cualquier lugar del mundo, incluido Paquistán, es idílico si uno lleva a sus amores, su cuaderno y al atardecer, escribe sobre la felicidad de la vida entre cuatro paredes.

jueves, 15 de julio de 2010

Outsiders

Si tuviera que fundar un país con toda la gente que ha sido insuficientemente valorada o querida en estos últimos años creo que tendría un gran país. Al igual que en las dinámicas observadas en Gran Hermano, el personaje más interesante sale el primer día, luego hay una lucha constante entre malos y tontos que terminan de ganar estos últimos y, salvo esto, que tiene un cierto halo de mérito inverso, el asunto pierde interés desde el minuto cero.
Pero que gran país tendría si pusiera a mi catedrático de referencia de sabio de la montaña, a Pestañitas de Ministra de Economía o a la petisa de secretaria de Estado de Comercio, por ejemplo.
El hecho es que si recompusiera un reino con todos estos principes destronados y princesas, tendría un mundo espectacularmente brillante y plagado de talento, de ojitos iluminados, de gentes transparantes, profundas, honestas, coherentes y muy sólidas.
Los fatuos que no miran a los ojos, los caguetas, los listillos, los eternos conformes y las niñas monas, se quedarían en este otro reino, dirigiendo empresas y dando clases en la peor universidad de europa.
Temblad tristes alineados, nosotros, los outsiders, cual ejército de "v" infliltrado estamos al borde del exilio y no tenemos pensada la fecha de regreso.

lunes, 5 de julio de 2010

El punto de referencia

Espero que tenga razón Deepak Chopra cuando afirma que el punto de referencia para medir la felicidad y el éxito está en uno mismo. Me recuerda a la conversación aquella de las comunidades cristianas en las que se debatía eso mismo y Mariano decía ¿y si te menten un estintor por el cu-piiiiiiiii cómo eres de feliz???
Francamente, deseo que Deepak Chopra no sea un charlatán de medio pelo. Espero que las enseñanzas de sus reinterpretaciones orientales traingan verdad a mi espíritu y paz y energía. Más me vale, que sea eso, que he equivocado el punto de referencia por falta de gnosis. Entonces habría una posibilidad realista de frenar la debacle que desde hace unos años vivo con respecto al éxito exterior.
Uno debe, por el contrario, triunfar porque ama plenamente y disfruta, porque deja cierta huella en las almas de otros y esa huella se convierte en música, en creatividad, en una memoria sobre la que crecer. Uno debe sentirse recompensado porque enamoró al inteligente, porque supo darse al generoso, porque tuvo hijos y los hizo reir y les espantó el miedo y las moscas.
Alfombra roja para el buen conversador, para la mujer que buscó tiempo para iniciarse en el flamenco y lo gozó, para la que montó un blog y se puso a escribir sin esperar a nadie, para el que sale a correr y se queda solo con uno mismo y sufre si cree que su alma está perdiendo su luz.
Dice Chopra que cuando uno pone el punto de referencia fuera de sí su conocimiento del mundo se basa en la opinión de otros y en el miedo a defraudar esa expectativa. Eso seguro, miedo a fracasar, a no valer…
Ahora que me miro por esos ojos de otros, fracasada y sin ascenso, un año más, me pregunto si no soy en realidad una triunfadora desclasada, una mujer feliz atrapada en una jaula por tristes especialistas con una claro problema de epicentro.
Me apunto, además, el reciente consejo que me dio el cantante de un grupo de rock que busca grupo: “Prefiero ser aprendiz de muchas cosas que bueno en una sóla”.
Si acaso confieso una rabieta temporal como aquel que quedaba indefectiblemente el último en la selección de equipos para jugar a “churro va”. Pero es poca cosa, estoy en camino de cambiar de nuevo el punto, justo hacia el rincón en que puede verse el Aleph y todo esto adquiere la pequeñez de un botón.

viernes, 2 de julio de 2010

Estrella, la mujer magnética

Estrella al andar bailaba una suerte de coreografía poderosísima en la que su falda se balanceaba airosa alternando brazos y caderas que, como un diapasón, oscilaba con decisión a cada paso.

Sus comisuras, puntas del iceberg de unos labios jugosos, hacían intuir una sonrisa, una de esas sonrisas de ser feliz y ser consciente.
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Sl igual que otros cientos de miles de mujeres, Estrella se pasaba el 50% de la jornada en una oficina gris asfáltico llena de hombres sobrevalorados a los que estrella miraba a los ojos de forma hipnótica. Con frecuencia sus superiores llegaban a bajar la mirada para no ser abducidos literalmente por su negras pupilas.

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A principios del verano y ante la persistente capacidad de Estrella para eclipsar voluntades y propiciar devotos, se impuso en la oficina el uso generalizado de la escafandra. Así el vestíbulo albergaba una especie submarina de vestuario en el que poder vestirse enteramente de buzo.

El disfraz decimonónico no logró en ningún caso impedir el contagio irresistible de la mujer magnética pero sirvió, al menos, para ocultar el iris helado de sus víctimas.

viernes, 25 de junio de 2010

Pena de muerte (una historia real no autobiográfica)

Lo que tengo que escribir ahora es más largo, mucho más largo, es la historia que sueña como las ramas del baobab, como la lluvia en el capot del coche mientras me explicas que te marchas. Yo sólo miro la carpeta de los apuntes y me niego a escuchar lo que me dices. Estás loco, no pienso escucharte. Tengo que pensar, tengo que pensar. Dame un poco de tiempo para pensar.
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Al final te has ido. Hoy me quedado pensativa mirando por la ventana mientras iban pasando por mis retinas hileras e hileras de pensamientos y petunias. Y más cuando en el e-pod ha sonado Segur Ros y yo estaba delante de la sede de esa empresa que pone las luces tan bonitas de navidad. Y me he acordado de tí. Y todo ha empezado a ir más despacio, como en la canción, hasta que hay una última nota de piano que hace….pin…¿sabes?

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He he levantado dolorida, físicamente y he llorado un poco. Pero no voy a decirselo a nadie porque está pena es clandestina.

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Recuerdo que una vez dijiste que si no estábamos juntos siempre tendrías una pena de muerte... Creo que mentiste, o por lo menos exageraste porque por Facebook me he enterado que tienes una novia que le gusta a tu madre. Puta.

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Ahora estoy saliendo con un policia. Es un tipo majo. Pero ni me planteo que te sustituya. He decidido que sea algo así como el guardaespaldas de mi pena de muerte. Bueno ya casi no estoy triste. Me lo paso bien y sigo con mi vida con dignidad. Ahora también escucho Cold Play para estar motivada como dice Pep Guardiola.

Chapeau Big George

A George le encantan las sorpresas y si consigue contenerse y llegar hasta al final triunfa como la cocacola. Ayer me sorprendió con una maravillosa cena de aniversario en Asiana, un misterioso restaurante a mitad de camino entre la clandestinidad y el lujo asiático. Este fue el menú. El resto es hablar por hablar. Chapeau big George.

PICA-PICA:
-Ostra con granizado de ponzu
-Mejillón Nam-Jim
-Kimuchi de zamburiñas
-Ensalada vietnamita de lomo de buey marinado en lemongrass
-"Nikuman" al vapor con mozzarella de búfala y trufa negra
Foie con puré de piel de limón y teriyaki balsámico
-Satay de codorniz Royale con coco-lima y chile
EMPEZAMOS:
-"tiradito" de corvina con ají amarillo y rocoto
-Chicharrón con salsa criolla
-Vieira Kataiffi con salsa XO
SEGUIMOS:
-San pedro con pesto de cilantro, galanga y espuma de curry rojo
-Lomo de buey marinado en soja dulce y lemongrass con ali-oli de jengibre
POSTRES:
-Ravioli de mango y piña aliñada con sorbete de coco-lima
-Almendras con fresas, chocoblanco y vinagre balsámico
PETITFOUR:
-Lichie con mango lassi
-Trufa de chocolate
-Gominola de frambuesa
-Teja de almendra
Todo ello marinado con un chardonay sudafricano Bouchard Finlayson y un rosado de prieto picudo de la D.O. Tierra de León que se llama Tampesta.

Tontos

En todas las familias, oficinas y grupos humanos hay un tonto. En mi oficina hay dos y uno está al lado del otro. En ambos casos su tosquedad emocional los discapacita y acaban sentenciados a la categoría de tontos por una conjunción expresiva y cognitiva, aderezada por torpeza clásica.
El uno o el otro, el otro o el uno, siempre estarán a punto de decir una memez, cuestión que finalmente consumarán. El uno y el otro reforzarán la naturaleza cretina de su vecino tonto cual planeta con su luna.
Definitivamente, hay mil maneras en esta vida para evitar ser un tonto de remate pero estos dos, las desconocen todas.
Tengo que recordar la necesidad imperiosa de cambiarme de planta.
PD: Sí, Pilar, uno de los tontos es quien tú sabes...

jueves, 24 de junio de 2010

De tendencias y aniversarios

Ando unos días literariamente seca. Nada que ver con la inspiración mitológica de los poetas, más bien dispersa contemplativa, como a otra cosa…
Resulta que ahora prefiero mirar a la gente. Me he salido de mí, me he extrovertido. Ahora me detengo en el lector voraz del 14 que lee Martin Amis y Roberto Bolaño o en Caradeajo, a la que ayer, sin ir más lejos pude oir la voz cuando la cedí el sitio, -¿no te vas a sentar?- dijo como un pajarito. La noté menos rígida, algo asustada o comedida.
Pero en general me centro en analizar los atuendos de las mujeres que pasan, las elecciones que hacen en materia de calzado, los colores, los modelos de bolsos o de orquillas…son algo más que complementos, son una declaración de principios: quiero ser una mujer elegante que viaja, una mujer sexi que te echa el humo en la cara o profesora de yoga a la que el aspecto exterior no le importa demasiado o hoy quiero sentir la brisa del verano entre mis piernas y esa sensación única de una falda de seda que vuela al caminar porque lo importante no es lo que llevo sino lo que cuento, el hilo conductor, no mis sandalias o lo contrario, mis sandalias lo son todo, leo Marie Claire o mejor Vogue USA, tengo mechas californianas y camiseta de rayas marineras…es evidente que soy una mujer de hoy…aunque nada de esto es comparable al hecho de ver a una embarazada de seis meses con una falda globo…
Supongo que mi prima Sonia estará encantada con esta deriva mia de coolhunter en el 14 aunque ahora que me detengo y miro por dentro sé que hoy tenía otra historia que contar, la historia de una mujer que se casó un día como hoy con un vestido de mariposas y un hombre nervioso y maravillado en la ciudad de sus sueños. Y podría contarlo con detalle, porque recuerdo mis sensaciones en cada curva hasta molinos de papel, mi padre nervioso porque la lluvia repentina mancharía el coche de la novia, mi madre nerviosa porque había olvidado el lanzador de pétalos en el hotel y yo nerviosa como en las bambalinas de mi propia vida. Luego todo a cámara rápida, luego a Cámara lenta, Jorge sonriendo, todos emocionados con la música, mi poema de amor, el granizo, mi hermano en su descapotable, las fotografías, Jorge olvidando el baile ensayado durante meses, mi madre distraida repartiendo rosquillas, los amigos bailando, enloqueciendo, siendo infieles a sus amantes infieles…algo único que recuerdo a fotogramas...como si acabara de ocurrir ayer.
Hoy seguro que tomaré un buen blanco fermentado en barrica en algún lugar maravilloso con George, quizás un Manuel Manzaneque de Finca Elez como aquella vez hace años en Zalacaín…

martes, 15 de junio de 2010

Cumpliendo el destino

Tengo el alma limpia como una patena,
el contador a cero y limadas las aristas.

Tengo las alas pulidas,
los propulsores nuevos, las ganas listas.

Poseo la novedad del renacimiento
la ancianidad de un sabio en la montaña
y la mirada alerta de un niño frente al tiovivo.

Aquí estoy, he crecido, elástica y firme
como la cebada reciente.
Aquí estoy, eterna y prosaica
epicurea y sin dolor
CUMPLIENDO EL DESTINO

martes, 8 de junio de 2010

Registro de la memoria del mundo

Todo sistema de control interno está afectado inherentemente a determinadas limitaciones al estar sujeto a errores de comprensión o juicio, fallo humano, colusión, irregularidades o actuaciones fraudulentas, las cuales pueden ser minimizadas…para que los actos de los poderes legislativo y ejecutivo del gobierno, pudiendo ser confrontados en todo momento para los fines de las instituciones políticas, puedan ser más respetados, y también para que las aspiraciones futuras de los ciudadanos, al ser dirigidas por principios sencillos e incontestables, puedan tender siempre a mantener la Constitución y la felicidad general….Los olvidados es una película mexicana de 1950 escrita y dirigida por Luis Buñuel, que obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cannes y que ha sido nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los olvidados cuenta una historia trágica y realista sobre la vida de unos niños en un barrio marginal de la Ciudad de México….La Primera parte de Fausto es una historia compleja. Se sitúa en múltiples lugares, el primero de los cuales es el cielo. Mefistófeles hace un pacto con Dios: dice que puede desviar al ser humano favorito de Dios (Fausto), que está esforzándose en aprender todo lo que puede ser conocido, lejos de propósitos morales. La siguiente escena tiene lugar en el estudio de Fausto donde el protagonista, desesperado por la insuficiencia del conocimiento religioso, humano y científico, se vuelve hacia la magia para alcanzar el conocimiento infinito. Sospecha, sin embargo, que su intento no está obteniendo resultados. Frustrado, considera el suicidio, pero lo rechaza cuando escucha el eco del comienzo de la cercana Pascua. Va a dar un paseo con su ayudante Wagner y es seguido a casa por un caniche vulgar….Que se haga y asigne por el dicho mar océano una raya o línea derecha de polo a polo, del polo Ártico al polo Antártico, que es de norte a sur, la cual raya o línea e señal se haya de dar e dé derecha, como dicho es, a trescientas setenta leguas de las islas de Cabo Verde para la parte de poniente, por grados o por otra manera, como mejor y más presto se pueda dar, de manera que no será más.
No puedo, ni tan quiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. Y nadie, ni siquiera la lluvia tiene las manos tan pequeñas.

lunes, 7 de junio de 2010

Razones estéticas

Hoy he vuelto a ver a Caradeajo en el 14 y una vez más ha dado purebas de las infinitas interpretaciones posibles del cuello Mao. Pero Caradeajo no puede tampoco negar un pasado burgués deducible a partir de los indicadores clave:
1. Muñeca vuelta al bies mientras sujeta la bolsa del almuerzo. Ademán en ciertos foros considerado “amanerado” y
2. Pelo siempre ahuecado, de peluquería, natural, sí, yeah, whatever…perfecto con ese toque estático de impostura.
Como el atuendo de Caradeajo no daba más de sí me puse a reflexionar sobre el espectacular vestido de Sarah Jessica Parker en el cartel promocional de Sexo en NY. Una cosa ha llevado a la otra y me he encontrado pensando en la moda y en esa importancia radical de transformarse mediante el aspecto exterior. Mi prima Sonia “la divina” asegura transformarse totalmente cuando lleva tacones, lo mismo que Caradeajo con su cuello Mao y su bolso de piel-piel.
Yo también me transformo con idético artificio cuando me enfundo mi conjunto blanqui-negro de ejecutiva, mi outfit rosa-pink o esos otros de inspiración no pink sino punk, radio tres con toques de Rosario Nadal. O esos otros looks imposibles, geométricamente equívocos, cromáticamente aversivos que te hacen preguntarte ¿cómo he llegado hasta aquí? Y es que la estética no lo es todo, pero es mucho, no lo dudeis. Lo estético no es superfluo por definición, residual o frívolo. Lo estético impregna la moda, el paisajismo, el diseño, el interiorismo. Está presente en la pintura, la retórica y la armonía, la fotografía, la escultura o el protocolo, la publicidad, la gastronomía, la belleza…

jueves, 27 de mayo de 2010

Muñecos de cristal

Jorge me diría, pero ¿ya estás haciendo un estudio sociológico? Sí, jeje, no puedo resistirme. Todo arranca de repente, es una pulsión natural. Hoy en el autobus ha vuelto a suceder. Vaya pero ¿Cómo se puede tener esa cara de ajo todos los días y al tiempo vestir de esa forma tan cuidada y personal? ¿no es eso una incoherencia? ¿un gazapo? Todo eso pensé de la ávida lectora que yo presumo funcionaria del ministerio de cultura. Está soltera, añado, y no tiene gato porque no soporta que los animales suelten pelo (aunque está en contra de los abrigos de piel y es socia de P.E.T.A). En el bus es sencillamente una estúpida pero fuera apuesto a que atiende a clases de yoga o tai-chi, a juzgar por sus cómodos y flexibles zapatos y algunas casacas que lleva propias de personas que ya visitaban nepal en los 80 y que si pudiera te cantaría esa canción de Chenoa: “Cuando tu vas, yo vengo de allí…”
Pero en verdad no puedo validar mi hipótesis. Tal vez no sea funcionaria ayurveda pero su rictus testimonia rigidez, sus ademanes resentimiento cuando debe levantarse a ceder el asiento interior. ¿Por qué alguien así se viste de progre, práctica técnicas de proyección trascendental y utiliza kimonos para ir al trabajo en señal de orientalismo vital? Al día de hoy me sigue maravillando que toda una vida no sea suficiente para aprender a permanecer en ella satisfechos y tranquilos. Que poco hemos aprendido si nos siguen afectando las mismas pequeñeces y resoplamos cuando tenemos que cambiar de postura para que pase otro. Cuanto cuesta, por el contrario, compartir o sonreir, intolerantes a la lactosa y a la frustración, como muñecos de porcelana, dando tumbos con cada curva del 14.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Sin palabras

La vida como jugando a molinillo.
Agárrate que despegamos.
Aspas y empeines, flexos.
La velocidad aturde los sueños.
La vida en tecnicolor
Coje mis manos
Caleidoscopio,
Girando como norias.
Agárrate que nos vamos

Y no te importe que el paisaje
Troceado y cinematográfico
Posea la discontnuidad del amor
¿O acaso aspiraste a ser feliz más que a ratos?

Agárrate que esto arranca
y nos deja el alma,
borracha de ron
con esa especie de nudo
de emoción.
Sin palabras.

viernes, 21 de mayo de 2010

Vino y rosas

Hoy me siento de vacaciones, tras semanas de usurpación laboral de mi tiempo. Y por eso, como estoy tan contenta, no tengo gran cosa que contar. Unicamente compartir con vosotros el Aleph de Borges como una promesa de intensidad geométrica para los días dispersos.
Os deseo y pronostico a todos días de vino y rosas.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pili, Pilili, Pilarín

Por alguna extraña razón, a las personas nos gusta tener la última palabra sobre quienes somos, como nos llamamos o que pegatina nos ponemos o nos dejamos poner en la solapa. Será que nos creemos dueños de nuestro nombre y de la camisa que nos cubre, por no decir que aspiramos a ser dueños de nuestras vidas o nuestros destinos.
De forma paralela, de un tiempo a esta parte (será la edad), el personal que me rodea ha dejado de lado la etapa de los desideratum para adentrarse de lleno en la aceptación del status quo, “lo que es, es”. A veces creo, pero no he terminado de depurar la teoría, que estos conformes de hoy eran los reaccionarios de la juventud y no unos luchadores reconvertidos…
Lo grave del caso, no obstante, no es que se haya perdido la rebeldía, es que se ha perdido la esperanza, esta opción tan vana que decía Benedetti.
Ahora la vida c´est un cul de sac. Si tu fruestración es laboral 20 vendrán a sostener que “todas las empresas son iguales”, “todos los jefes son iguales” y “todas las frustraciones laborales son iguales”.
Así las cosas ¿por qué iba una a tener suerte, esperanza o éxito a la hora de abordar una cruzada contra un destino laboralmente gris y polvoriento? ¿cómo aspirar legítimamente a algo nuevo si, por doquier está la implacable e inmutable realidad de un empleo frustrante, esquilmador, mediocre y desafectado?
¿qué más da que a una le llamen Pilar, Pili, Plili o Pilarín? Si es todo lo mismo…si la culpa es de la pejiguera empeñada en rebelarse ante lo que siempre fue y será.
Pero no es lo mismo, ¿verdad que no es lo mismo Pilar?

jueves, 29 de abril de 2010

Tipología del ser humano postmoderno

Suele decir Sabina en sus entrevistas que cuando dejó la “mala vida” se secó el caño de la inspiración. El otro día en un periódico puntualizaba que él decía que eso ocurrió porque cuando uno es feliz no escribe (no compone, no esculpe, no pinta) porque está viviendo. Supongo que entonces, contrario senso, cuando uno sufre “no lo vive” o no lo quiere vivir y por eso se detiene y dice, joder esto lo tengo que compartir…
Quizás sea tan sólo una excusa-de-autor-en-el-dique-seco pero lo comparto plenamente basándome en mi trayectoria literaria. Aunque añado, uno también puede “secarse” de vulgaridad y de normalización. A veces por razones distintas al dolor uno se convierte e un cualquiera con poco que contar. Y deja también de contar o cuenta sus recuerdos, otrora llenos de “no vida” que quiere compartirse porque es demasiado intensa para ser vivida a sólas.
En este contexto reclamo la tipología de locos, deprimidos, a la que ahora añado a los “grises polvorientos” que nos arrastran a una normalidad no necesariamente aburrida pero sí previsible, casi robótica, ajena al dolor pero también prosaica, sumida en un universo de gimnasios y otros hobbies prefabricados con sus comidas pre-fabricados, los paquetes prefabricados y las relaciones envasadas al vacío.
Así las cosas, uno va asumiendo que irá alternando una vida ciclotímica de culo de mal asiento con la melancolía propia del exilio si es que quiere seguir teniendo algo que contar.
- ¿Y los felices?- me pregunta mi amiga Geni. –Imposible, my dear, con los felices no podemos contar…están demasiado felices…viviendo….

A que huelen las nubes...

Cuando me pregunten a que olía 2009 les diré que a cristales rotos, a nieve en la cuneta, con un toque de sol radiante camino del tanatorio de Chiclana de la Frontera. También haré un esfuerzo por recordar el silencio de la oficina recalentada ese mismo verano y los secretos que al guardarlos duelen como un nudo en la garganta. Claro que después hubo más, olor a vino blanco sobre el malecón de Alcoceber y un arroz al horno en Can Roig y olor a sal sobre las felices pieles de mis hijos. Pero lo otro dejó una impronta tensa y triste en todo lo demás que logró obturar mis chacras, mi alma, mi conciencia.
Sé que en 2010 cambiamos de ciclo, casi una obligación cósmica cada 7 años. Y que según el horóscopo de ABC, cuya lectura recomiendo en horas bajas, me ofrecerá este año “el oro y el moro”. Que bonito. Que suerte. Estoy encantada. Y además es que quiero estarlo. No me queda otra que reinventarme, limpiarme los chacras, en especial el dos, y retocarme sin falta el corte de pelo. El resto son cicatrices mal curadas.

miércoles, 21 de abril de 2010

La historia de Luis Eduardo

Salía de la oficina como una working-girl destartalada, bolso en bandolera y gabardina al viento y me abalancé sobre el primer taxis disponible. La falda demasiado estrecha me impedía maniobrar y casi a plomo caí sobre el vulgar asiento trasero. –Buenas tardes- me espetó un clon de Luis Eduardo Aute. Esta vez estaba tan estresada de hacer contra-reloj un sinfín de tareas robóticas que tenía ni la más mínima intención de charlar con el taxista, así que me limité a darle las cordenadas y a mirar distraídamente por la ventanilla.
Sin embargo el comportamiento errático de “Luis Eduardo” atrajó en seguida mi atención y que poseía una habilidad inaudita de ir escogiendo por tramos aquellos más lentos, pesados y absurdos, alargando de este modo, no sólo innecesariamente la carrera sino crispando también mis nervios con comentarios conspiratorios contra el alcalde. Al parecer Luis Eduardo “y otra mucha gente” (de su grupo de izquierda unida, I guess…) creían que Gallardón había fraguado el plan de empeorar a propósito el tráfico de la Castellana con la finalidad de ganar apoyos para su criticado proyecto de soterrar la avenida. Yo escuchaba nerviosamente sus perífrasis y circunloquios, extrañamente universitarios para un taxista convencional, sin intervenir mientras me acordaba desesperada de toda su familia por retrasar con memeces mi llegada a casa.
Tras charlar del Plan E y confirmarme que se ilustraba con El País (nunca lo dudé), que era de un pueblo de Cantabría sin futuro, que su madre era catalana y que vivía en Collado Mediano me confesó sin necesidad de que le tirasen de la lengua, que sus hobbies requería que él tuviera un horario determinado. Y entonces lo soltó: era criador profesional de gatos (federado, añadió). Además criaba Bonsais y por ello no podía permitirse pasarse todo el día en el taxi.
Yo pensé que había pocas cosas más frikis que ser criador de gatos y me acordé de esa compañera de la oficina que pertenecía a un foto de mininos y yo flipaba…
No creí que Luis Eduardo pudiera seguir proporcionándome momentos más surrealistas hasta que me confesó que tenía una hija con sobre-dotación en Francia terminando medicina con 17 años, que tocaba piano y violín y hablaba español desde que tenía un año y 4 idiomas más desde los 9.
Con esas llegamos a la puerta de mi casa y me dí cuenta de que Luis Eduardo me había cobrado dos euros más de lo habitual pero me había proporcionado una gran historia.

martes, 20 de abril de 2010

La postmodernidad

Hace días que percibo excesivas trazas de postmodernidad, como un tufillo de estructura irremediable, lo que es, es. Así que, aunque las lecturas universitarias me dejaron una suerte de mapa de lo que entendemos por postmoderno, lo busqué el wikipendia para tirar un poco más del hilo y para poder compartirlo sin citas hiper pedantes. El resultado, de veras, es impactante. Señoras, señores, lean, piensen, detengan la postmodernidad…

  1. En contraposición con la Modernidad, la posmodernidad es la época del desencanto. Se renuncia a las utopías y a la idea de progreso.
  2. Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción hacia una economía del consumo.
  3. Desaparecen las grandes figuras carismáticas, y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que surge algo más novedoso y atractivo.
  4. La revalorización de la naturaleza y la defensa del medio ambiente se mezcla con la compulsión al consumo.
  5. Los medios masivos y la industria del consumo masivo se convierten en centros de poder.
  6. Deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el grado de convicción que pueda producir.
  7. Desaparece la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la imagen.
  8. Los medios masivos se convierten en transmisores de la verdad, lo que se expresa en el hecho de que lo que no aparece por un medio de comunicación masiva, simplemente no existe para la sociedad.
  9. Aleja al receptor de la información recibida quitándole realidad y pertinencia, convirtiéndola en mero entretenimiento.
  10. Se pierde la intimidad y la vida de los demás se convierte en un show.
  11. Desacralización de la política. Desmitificación de los líderes.

Conclusión, vivimos tiempos de consumistas descreídos, sarcásticos, deprimidos o supinamente superficiales, ecologistas, petardos llenos de contradicciones, fanáticos de lo efímero, de lo banal, lo inmediato, lo bello juvenil y la fugacidad de una sonrisa, de un orgasmo, de una letra pop. Así es nuestro tiempo y conviene saberlo si no queremos convertirnos en una caricatura de nosotros mismos.

Quien me ha robado el mes de abril

Creo que todos podemos estar de acuerdo si digo que hay días al año en que empieza a oler a verano. Aún no hace calor, aunque caldeado el ambiente, hace intuir la floración y el cambio de armario.
Esos días una se siente feliz porque sencillamente se asocia mnemotécnicamente ese olor, dulce y jovial a los veranos de la primera juventud y de la infancia con la toallita templada sobre el frescor del césped de la piscina del club.
Ahora, con frecuencia, a los adultos se nos pasan las estaciones por alto y cada año, al menos en tres ocasiones: navidad, semana santa y verano, el mítico yorch afirma desconcertado “no tengo sensación de que sea…”
Hoy lo he entendido de forma lúcida. La edad adulta nos ciega. La madurez o la rutina nos impide saborear las pequeñas conquistas meteorológicas, pre-ocupados como estamos por el ascenso que otro año no llega, por el proyecto del master atragantado, la mudanza, el ibex, el bonus, el lotus notes o el PPT.
Nuestro idioma ha dejado de ser sensorial. En cambio, hemos aprendido a controlar los nervios y las emociones, a no estar tristes y aceptar lo que nos venga. O no, y perdemos los nervios y lloramos en la oficina y nos resistimos a dejar de sentir.
El sábado “in-the-wine-party” Mariano lo dijo en pocas palabras, últimamente, el que no está loco, está deprimido.
Aviso pues, bloggueros maduritos y jóvenes tardíos, hoy ya huele a verano, no os lo perdais por nada del mundo.

viernes, 9 de abril de 2010

Jodida y radiante

Llevo casi dos semanas mirando, desde los ventanales del 14, como el que mira Europa alejarse desde un vapor camino del nuevo mundo sin poder escribir una palabra. Tengo, sí, la mirada perdida, la lengua quieta, la mente hueca. Pero siento cierta nostalgia de mis sueños, de ese lugar en el mundo pampeño que nunca llegué a conquistar pero se mantiene intacto en mi horizonte. Quizás miro hacia allí, desde los ventanales del14, como uno mira al amado esquivo que juramos conquistar el día menos pensado.

Sólo se que aún permanezco despierta y perdida, desesperara y libre, con la mente dispersa como molinillos batiendose contra el aire y lúcida, como molinillos contra una tarde de sol, radiante.

martes, 30 de marzo de 2010

De la luz y otras batallas

Ayer culminó el penúltimo intento que he emprendido para cambiar mi vida. En verdad, como diría la biblia, que no logré mis objetivos. Pero también os digo que logré otros que no esperaba. Donde antes había silencio hoy hay información, donde antes había miedo vestido (que no disfrazado) de dignidad hoy hay dignidad desnuda.
Todo viene a confirmar la teoría de “mover el culo” tantas veces aludida en este blog. “Mover el culo” frente a la apatía del aparente conforme y frente a la apatía del resignado. Ambos tristes, ambos opacos, no dejan pasar la luz.
No os voy a engañar, lo he pasado muy mal y este fin de semana todas mis frases empezaban por NO. El dolor no era intenso pero si denso y se metía, gracias a la porosidad del elemento, en mis huesos y en mis sueños.
Aunque el dolor es coyuntural, a ciertas dosis olvidadizo y fugaz. Y lo que queda después, una breve cicatriz de bucanero existencial que se rasguña por probar la miel y la hiel de la batalla.
La luz está detrás, siempre detrás del objeto oscuro. Allí voy, tal vez como ese viaje a Ítaca en el que alcanzar el destino, es lo de menos.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Tiempos de poemas o renuncias

Abrázame.
Hace frío y soy hija de tiempos de poemas
tardes junto a la ventana
abetos solitarios, inmensos
y perros moviendo la cola.

Todo lo que soy o casi
es directamente proporcional
a las veces que abrí el cuaderno
con mi poema express en la mano,
no por una regla aritmética pura
sino por las experiencias dejadas en mi
desde mis ojos
en ventanales
sobre abetos erguidos
y parejas en sus últimos días.

Hoy miro en derredor y sé
aunque perpleja
lo sola que siempre estuve trovando
y lo maravillosamente minoritario que fue
el esfuerzo y el deleite.

Afuera hay en cambio
materialismo barato
y oportunismo vital masivo.
Nada grave salvo que uno
debe renunciar a todo
para conquistar una parte ínfima
de la gran multinacional eco-responsable
o ser
expulsado como rayo cósmico.

Habrá que volver sin prisa
al ventanal proyecto de ser
mujer poeta que alcanza sus sueños
porque sueña
que llega a lo más alto
porque vuela.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Pensamiento líquido

Hace un par de días hablaban en la radio del pensamiento líquido a la sazón del supuesto marco estratégico que incita a Zapatero a hacer cada día un “moná” distinta. Y yo pensé, mientras iba de un sitio a otro de la cocina (necesita un rediseño ergonómico, -no, Zapatero no, ¡mí cocina!) que más que errático o mal aconsejado a nivel teórico porque, ya lo sabemos, su marco de referencia es el muy ilustre socialismo de facultad y palestina, de manifa del primero de mayo y cañas con Sonsoles poniéndole ojazos..No, Zapatero es un bluf o más concretamente un ejemplo paradigmático de oportunismo político. No se trata pues de lo que uno piensa, sino de lo que uno hace y no es cuestión de pensamiento líquido ni sólido sino de oportunismo literal.
El eterno dilema entre lo teórico y lo experimental, entre lo estratégico y lo operativo encuentra remedio en el oportunismo para desgracia de las víctimas del msismo y muchas veces con regocijo del oportunista que lograr así sus metas quedando más ancho que largo.
Si miramos en la rae el término oportunismo, un término para mí infravalorado y redescubierto con gratitud analítica hace un par de años (thank you so much dear bastard!) en mi entorno laboral, encontramos lo siguiente:
1. En un primer sentido peyorativo:1. m. Actitud o conducta sociopolítica, económica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar.
2. m. Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.
Para mí, el oportunismo de Zapatero es en el primer sentido como ese “be water my friend” del anuncio de Bruce Lee. El oportunismo adopta, como el agua en una jarra, la forma de su recipiente, renunciado así a la defensa y aún a la permanencia de la identidad propia y la esencia para ser en cambio jarra o vaso o botijo…
Pero ojo, la confirmación de que uno es un oportunista de tomo y lomo no quiere decir que el oportunismo quede por ello desenmascarado y condenados al ostracismo sus valedores.
No, desde mi experiencia personal, no es infrecuente sino común encontrar un oportunismo de tipo 2. Por ello la conclusión es que no debemos ser tan listos, ni tan sensatos, ni tan civilizados, ni estar lo suficientemente alerta como para que evitar que un oportunista cualquiera venga y ponga su pica en el gobierno de España o nuestro inmediato alrededor . Be water my friend, piensa líquido…que estos tontos están en babia…
Oh, dios no hay nada peor que ser más tonto que el que parecía tonto...

miércoles, 10 de marzo de 2010

Los molinillos de viento

En mi bolsa de Hello Kittie atrapé los molinillos, los había a cientos y lo mejor fue liberarlos y verlos alejarse en alegre entropía. El resto de mi vida he seguido la senda de liberar cuantos molillos de viento he creído atrapados o insuficientemente voladores. Me maravillé no sólo con la mujer que sabía volar sino con el hombre que la buscaba, con el poema de Girondo, con todos aquellos pequeños detalles aéreos y felices como molinillos, los dulces besos de amor en los andenes, los abrazos chorreantes de Sara, las primeras palabras diáfanas de Javi. Y atrás quedan el resto de miserias terrícolas sin la menor trascendencia para mi alma.

lunes, 8 de marzo de 2010

La invisibilidad

Una de las características recurrentes de los estudios sobre género es la invisibilidad estadística. Cuando una se enfrenta a la tarea de describir un asunto, ya sea las tendencias de la economía, la evolución del empleo o el consumo energético resulta imprescindible contar con indicadores fiables e instituciones encargadas de recopilarlos. En los estudios de género, esta obviedad analítica, es el principal escollo. Porque lo que nos ocurre a las mujeres, trabajadoras o no, tiende a transcurrir en una nebulosa, en un limbo estadístico.
Seremos invisibles sí, pero no silenciosas, es más, tantos (y tantas) afirmarían que pecamos de ruidosa charlatanearía, de pertinaz rebeldía (esos latigillos que siempre acompañan al feminismo). Somos histriónicas y muy pesadas. Una eso lo siente y percibe con claridad cada vez que realiza su alegato en pro de los derechos de las mujeres (o sea de los míos propios, de los de mi hija…de los de mi hijo, añado, porque mis derechos también le pone límites). Quizás sí, en verdad seamos ruidosas y gritonas. Pero qué remedio tenemos salvo el grito cuando tan a menudo vivimos en la pura transparencia.
¿Cómo es eso de que ganamos un 20% menos? ¿cómo lo saben? ¿Qué indicadores usan para calcularlo? Y lo peor, ¿porque no son públicos? ¿por qué es esto legal? ¿por qué los sindicatos no se echan a las calles ante tal aberración? ¿Porque debemos contemplar desde el silencio la vía rápida de los hombres y las mil pruebas impuestas a las mujeres en su carrera profesional?. “Es que no te veo” repetía uno de mis jefes hace años para explicar mi ya histórico barbecho profesional tras mis dos maternidades. -“Es que no me miras”- le dije yo. Quizás es que también yo soy invisible como las ánimas y por eso despotrico y me enervo y desde pasillos bien lejanos es posible oír mi voz porque estoy aquí, estoy aquí entre las tantas cosas que no se ven porque no se miran, que no se miran porque no se quieren ver.
“En los consejos de administración (o en los consejos de ministros) estarán los mejores, sean mujeres u hombres”. Esa es otra buena. ¿y que me estás contando? ¿qué no hay mujeres brillantes, con criterio independiente y dispuestas a ganar 60.000 euros por 9 reuniones al año?. Será eso, falta de talento. O falta de tiempo, a lo mejor están planchando o mejor en la peluquería, que y en eso las mujeres se llevan toda la tarde.
Chicas, chicos, no habrá igualdad hasta que en un consejo de administración haya mujeres ineptas y sobrevaloradas y ministras torpes e insulsas cuyos nombres ni siquiera lleguemos a aprender. Hay mucho camino por recorrer, ánimo seres corpóreos de difusos vertices...

lunes, 1 de marzo de 2010

Aquellas pequeñas y grandes cosas que fueron ciertas

Ya no es que de gusto, es que ilumina la vida, cuando una descubre que algunas de las cosas que creímos un día eran ciertas, que de alguna manera residual y menor, permanecen hoy por razón de su importancia.
Es lo que ocurre cuando los sucesos sobreviven a las coyunturas y las anécdotas. Cuando lo sentido, lo es en un sentido estructuralmente marxista. O sea cuando algo es lo que es sin que el tiempo ni el olvido puedan cambiarlo.
El viernes fui a un concierto. El cantante del grupo, mi amigo Enrique Amigó, tocaba el saxofón cuando éramos adolescentes y veinte años después seguía honestamente esa senda de perseguir lo que uno es.
Todos éramos distintos aunque no excesivamente, todos teníamos sonrisas parecidas y parecidas y recurrentes nostalgias. Pusimos en común nuestros recuerdos como puzzles de una peli de los early nineties y todos los trozos eran verdad, unos pueriles, otros descarnados, todos parciales, mostraban el retrato real de los fuimos, de lo que somos, recordando fielmente sin engañosas salvaguardas las pequeñas y grandes cosas que volvieron esos años elementales para nuestra arquitectura interior.
Destaco una especie de satisfacción grupal de encontrar un tesoro (una amistad hermosa e impar como si uno vistiera calcetines de distinto color) y la inexperiencia de gestionar la conquista, la importancia de un sol que atardecía tras la montaña y unos poemas a ritmo de purple rain.
Ningún detalle es pequeño, como dice Ale. Y menos esos pedazos de verdad de entonces cuya vigencia ilumina aún hoyel 14 como un platillo volante y en cada giro, sonrío de felicidad y agradecimiento, porque esta vez ganaron los buenos y no el sarcasmo ni el desengaño, porque las cosas permanecen igual de hermosas y torpes como fueron entonces.

jueves, 25 de febrero de 2010

La belleza

Aprovechemos esta lluvia gris, este silencio. Usurpemos el sentido cinematográfico que siempre tuvo una mañana gris de lluvia para evocar la belleza. Que nos salve, que no nos salve de lo que es peor que la lluvia y el silencio. Que nos salve, que no nos salve. Que nos convierta en lo que somos, lo que no somos, en aquello gris y lánguido, como la lluvia. Que nos convierta en cambio en esa variación de violín en la que los dedos hacen vibrar un mí de película. Y es como si de repente, volásemos en bimotor sobre los baobab en lugar de sobre los badenes asfálticos de las ciudades en crisis. Seamos valientes, seamos hermosos como un bodegón de porcelana china en la ventana, como el visillo que vuela, como un bimotor y los baobab afuera, agitando sus ramas como un vibratto de violín en la escena final.

lunes, 22 de febrero de 2010

LOGSE+bonanza económica+postmodernidad=una generación merecedora de una estancia en la isla del señor de las moscas.

Oye…sin exagerar. Qué pandilla…que absoluta falta de educación, de valores, que poca contribución al bien común, que pereza.
El fin de semana tuve uno de esos encuentros intergeneracionales rodeados de ni-nis, universitarios petulantes en vías de licenciar, vigoréxicos remasterizados y pretendientes a becarios multinacionales. Todo empezó con la petición de banqueta a un grupo de jóvenes sanos y veinteañeros con la finalidad de acomodar a la amiga embarazada en conocido bar de la cava alta. El ocupante de la banqueta me mira con cara de asco y me dice tras resoplar de viva voz ¿a ver el bombo? Mi cara lo decía todo: “gilipollas-medio-cocido…¿de qué coño vas? ¿le regateas la banqueta a una embarazada? ¿o es que eres tan mezquino que das por hecho que te estoy haciendo la trece catorce para pillar la puñetera banqueta? Decidí no pasear a mi amiga cual mono de feria y busqué la banqueta por otro lado. Aunque luego me quedé un buen rato despotricando contra la falta de humanidad y de consideración mientras el atleta desganado se hacía el digno supuestamente recuperándose de una lesión (probablemente mientras se masturbaba sin tregua hasta la luxación).
Cuando aún no me había recuperado de la decepción social comprobé: 1) que parte de las chicas no casadas ni madres de mi grupo de treinta-y-tantos apoyaban a los jóvenes cansados e insolidarios bajo excusas del nivel intelectual de “las embarazadas no deberían estar en un bar” o “un bar no es lo mismo que un autobús”, y 2) que todavía me iban a aplastar contra la pared para hacer hueco y ante mi demanda de disculpas me increparían “¿y yo que culpa tengo si a mí también me han empujado? -Ah, perdón-, debí añadir, -gracias por compartir conmigo la fusión de cuerpos joven y atlético mamón de mierda…- en su lugar me volví a enzarzar indignada. Él líder del grupo se dio por aludido, a pesar de que me había empujado su amigo y no él, y espetó “déjalo fulano, no merece la pena, es una conversación perdida” como si fuera Jesús separando las aguas y yo una loca de atar, a lo que yo contesté enrabietada “Venga, ya habló el filósofo, pero ¿de qué vas? ¿Aquí lo único que pasa es que sois incapaces de pedir disculpas? unas simples y llanas disculpas de cortesía (y después reconozco que se me fue la pinza increpando argumentos a medio camino entre la sorna por las teorías de la conspiración y las cañas acumuladas) ¡lo que pasa es que la culpa de que empujes es de Aznar, de Zapatero, del FMI! ¡Anda ya! Al final se fueron en plan digno porque esta calaña sin educación nunca mete la pata, sólo tienen derechos y están todos por encima del bien y del mal. Yo solté un par de lágrimas porque de veras me dolió la ausencia de una mínima civilización, de un mínimo ápice de amor al prójimo.
Cómo dice Anita: “es la LOGSE que ha hecho mucho daño”. Y yo añado y la bonanza económica que mientras duró les dio la injusta sensación de eterna abundancia y brillantes futuros. Sólo se me ocurre que prueben una ración doble de su propia medicina, una lucha cuerpo a cuerpo del “sálvese quien pueda” entre ellos, sin reglas de cortesía, sin abundancia ni confort en la isla del señor de las moscas, como escolares malcriados jugando a la guerra. A ver hasta donde llega la fiesta, sin papá y mamá pagando erasmus y mojitos en la latina, sin amortiguadores para la frustración o la más elemental consideración ante la debilidad ajena.

jueves, 18 de febrero de 2010

La vergüenza

En la inmortalidad de Milán Kundera se habla de la importancia del modo en que a uno le alcanza la muerte. Y es que la certera hora otorga la fama y la trascendencia como una capa de armiño con la que uno avanzara hacia el Olimpo. Resulta relevante pues, en un sentido teatral, si uno muere fulminado por un rayo en el camino de vuelta a casa tras salvar a media humanidad o si en cambio a uno le atrapan las parcas, de un soponcio seco y tras un largo hipido, en el único día en que a uno le dió por disfrazarse de pollito amarillo.
A los presidentes de los gobiernos les viene pasando, desde hace tanto, algo parecido. Al final metafórico de sus días de gloria les sigue una suerte de deformación grotesca de su imagen y sólo aciertan a abandonar el cargo hasta que ha ocurrido este hecho. Es como aquella vez en la que jugábamos a sujetar el cabo en la popa del barco. Perdía el que soltaba antes la cuerda, ganaba el más resistente. Eso sí, se desaconsejaba morir ahogado. Yo casi me trago dos litros de agua antes de que el patrón parase el motor ¡Pero hija! ¿Por qué no te sueltas?.
Pues eso…y lo peor es que esto ocurre en el contexto de la encuesta que acaban de firmar Víctor Pérez Díaz y Juan Carlos Rodríguez y que analiza la desconexión entre la sociedad y la clase política españolas. Los autores analizan la situación del país ante la crisis como fruto de los comportamientos respectivamente pasivos y autocomplancientes de ciudadanos y políticos, alerdados por la dulcura de la bonanza y ahora aturdidos por la inapetencia y la falta de nervio para salir de la crisis.
Y yo me pregunto Presidentes, aspirante y comparsas todas ¿Para qué aguantar hasta que la vergüenza te sacude de tal modo que tienes que desaparecer del país durante unos años y tardas décadas de terapia en rehabilitarte como persona si a los españoles les importa todo un pijo? ¿No será, queridos amigos que a la clase política también les importamos lo mismo? Una vez le escuche decir a una política de provincias emparentada con Aznar quejarse del enfoque del partido en su región. Su bella simpleza me dejo boquiabierta: tenemos que hacer cosas que le importen a la gente…
Así que gente, espabilad, buscad la importancia, el sentido, el valor, pensad un poco ¡que es gratis!, venced la pereza y la indiferencia, luchan contra la desafección, la desconexión y esa estúpida sensación de que todo se pasa con una caña. El futuro importa, la dignidad también. ¡Ala chicos, a mover el culo, si no queremos quedar al final como pseudo civilizados pollos chamuescados por el rayo de la mediocre vergüenza!

jueves, 11 de febrero de 2010

Ah no, no señor

Por un instante una inmensa pena se expande,
la mirada se expande,
es ántrax melancólico y aburrimiento posmoderno,
la insatisfacción como musa del poeta.
Por un instante, una está dispuesta a sufrir románticamente ad aeternum.
Hasta que llega el 14 y una es consciente de toda esa pena inútil, de todo ese dolor intangible y mal dimensionado que no sirve para nada, o sí, para reafirmar que una metió la pata de principio a fin.
Por qué elegí si no el caos en que ahora divago. Por qué amasé ufana una vocación laxa que ahora pesa como mil alforjas. Ah no señor, no estudié ADE ni me empeñé nunca en una concreta ambición. Nunca soñé con ser broker ni auditora, ni actuaria, ni cosmonauta. Ah, no, preferí volar y brincar y aventurarme y por eso ahora estoy desclasada y aturdida como una feriante sin feria.
Podría haber buscado una pareja afín, un-novio-te-toda-la-vida. Alguien con facilidad para entender mis claves que compartiera pasado y pereza y no se desesperase con la historia de mis días. Pero ah no, volví a amar al portador de una mirada limpia sin más prueba de validación por esa razón insensata del amor.
Pude adaptarme, adular a jefes y adjuntos, pude cerrar la boca y contemporizar. Pero no, no señor, tuve que rebelarme y juzgar sarcásticamente a los premiados sin mérito. No, no pude contenerme. Hubiera bastando con morderme la lengua pero no, no-se-ñor, me coloqué estratégicamente, pro-ac-ti-va-men-te en el lugar de una mosca cojonera.
Que más puedo pedir si he conseguido todo lo que siempre me he propuesto en la vida.
Señores, señoras, me he mantenido firme y entera en lugar de utilitarista y servil. ¿Qué es una vida? ¿No es acaso una sucesión de días? Por qué elegimos entregarla sin más contraprestación que unas pocas monedas y unas palmadas de conmiseración de los otros que también renunciaron.
Yo no renuncio a ser libre aunque duele. Para que vamos a engañarnos. Hay que pagarla y la recompensa es la sensación de conquista, un haz de luz cegadora y una razón fascinante no para para entregar la vida sino vivirla.
Y si en el amor tampoco busqué la comunidad de un igual, de un compañero de clase, intelectual, narcisista, posmoderno fue porque continué buscando la luz, la claridad diurna y una suerte de identidad auténtica y una certeza, con este hombre nunca caminaría a oscuras, aunque ninguno de los dos sepamos realmente hacia donde ir. Bueno sí, hacía el resplandor áureo de un blanco fermentado en barrica o hasta una cama llena de pijamitas y cabellos enroscados, al puerto de nuestras almas de padres.
Por eso os digo, ah no, no bajéis la guardia, desconfiad del camaleónico neutral, del triunfador multiusos, de las perfectas sendas, de las entregas vitalicias. Abandonad las pistas, sobrevolad los cielos, la uniformidad es también una mordaza.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Rostros contra los cristales

Desolada,
como rostros contra los cristales
los días de lluvia.
Analítica porque una contempla
lo minúsculo que quedó un proyecto
con vocación planetaria.
Desprevenida porque cambió la geometría del viaje
Y en efecto, el viaje se volvió destino,
e Ítaca ciudad de vacaciones.

Recurrente y cíclica
como el mandala
de vuelta a despachar asuntos y hacer balances
una asume que perdió trenes y conquistas
que hubo lo que quedó desgajado, incompleto
en ruinas,
donde una, rota de amor,
admite ojiplática que llegó muy lejos
allá donde nunca pensó ir
y aquello otro que guardamos en cajitas y mitocondrias
porque aún hoy es alimento ancestral e ilumina
la vida que se va escurriendo
como rostros contra los cristales.

jueves, 4 de febrero de 2010

Gonzalito

Gonzalo, a veces te veo subiendo el autobus, picando el billete con una especie de zurrón al hombro. Cabizbundo te acercas por el pasillo central pero no llegas, te diluyes, no eres tú. Otras veces te veo por la calle, a la hora del aperitivo, paseando un perro y me sorprende porque no es ninguno de tus perros. Siempre te veo en hombres delagos, de elegancia afilada con el descuido propio del que es elegante de nacimiento y nada tiene que justificar a los advenedizos.
Hay días corazón (ahora tú dices, "hay días ¿qué, higadillo?") hay días que veo tus ojos en el super, escogiendo las manzanas más relucientes y suculentas. -"Hace mucho que no hago manzanas asadas"-, dices.
Pienso en tu madre, Luz y en tu hermano Enrique, que estaba francamente abatido en tu funeral y no puedo ni imaginar como sobrellevarán el hecho de verte por todas partes y descubrir al rato que es imposible, que es como cuando uno siente que quiere rascarse la pierna amputada, un reflejo, un apego, una subversión porque seguimos pensando que nuestra vida es peor desde que ya no estás tú en ella.

miércoles, 27 de enero de 2010

A los que leen

Hoy, la línea 14 de autobuses se ha convertido nuevamente en emblemático lugar de introspecciones, sólo comparable a un balandro surcando las aguas en un lago de nueva Inglaterra. Allá he tenido una pingüe idea, en absoluto inédita ni sorprendente, “hay gente que no lee”. Ello nos lleva a la siguiente diatriba: existen “los que leen” como categoría de análisis y a ellos quiero referirme.
A los que leen, leemos, se les puede clasificar, a su vez, por lo que escogemos leer y por cuanto leemos. Es importante, los lectores lo sabemos, si se prefieren los filosóficos tostones, las tesis doctorales, las novelas históricas, los escritores checos sarcásticos o las tramas que enganchan a 500 páginas. Sea cual sea la elección, el lector se siente privilegiado, goza con sus minutos de ensimismamiento. Entonces, se adentra a lo más profundo interior pero también viaja y disfruta si se despega un poco del suelo y del cuerpo y se contempla leyendo desde algún otro ángulo de la habitación porque es realmente hermoso contemplar a alguien mientras lee.
Esta pánfila reflexión me llevó a la conciencia de que vosotros, pequeña colectividad de lectores blogueantes, me leéis. Y lo hacéis con un mérito doble porque mis post son comparativamente largos, últimamente que la gente se agota leyendo cualquier cosa que sobrepase la extensión de un haiku.
Pero este no es un intento, si tan siquiera torpe, de ensayo sobre la lectura. Es, sin más pretensiones, una suerte de carta de agradecimiento, mejor, una declaración de amor al prójimo lector, una oda a los que leen en autobuses, camas, sillones y balandros.
Vale, os amo irracionalmente. Os amo, incluso prejuiciosamente, desde la generalización de pensar que leer nos hace mejores personas. En todo caso, se trata de un prejuicio positivo, parecido a la forma en que el amor adolescente, colmado de violines, vulnera los límites de la sensatez y profundamente inmoderado convierte en dioses a nuestros amores, muchas veces, después de demostrados huecos e inmerecidos.
En verdad, estoy siendo irracional y maniquea pero es que la vida está también repleta de verdades como puños, de respuestas binarias. Yo leo. Yo no voy al gim. Sin embargo, aunque pueda trazarse una línea entre lectores y no lectores, entre vigoréxicos y apalancados, lo cierto es que todos hacemos un poco de gimnasia aunque sea sexual y todos leemos un poco aunque sea del reverso del bote de champú.
Ah!, pero cómo ser poeta enamorado sin la exageración de exaltar al amado o qué sería de la retórica sin el perfecto adorno alumbrador. Me reafirmo pues y lo confieso: me gusta más la gente que lee, que transporta su libro en viajes y desplazamientos porque no puede abandonar una historia, que desarrolla su forma personal de separar la parte leída de la por-leer y ojea a los otros lectores del autobús para desentrañar el título que llevan en las manos porque ello encierra un misterio irresistible. Somos una estirpe diversa que ejecuta partituras de versos y prosas y a veces, cuando nos sentimos a sólas, acariciamos los lomos del libro y lo abrazamos, secretamente, con amor.

miércoles, 20 de enero de 2010

Saltan como liebres

A veces las palabras saltan como liebres. Aquella mujer mayor que me vendió un vestido gris años sesenta lo hacía como liebre campera, conduciendo a las palabras de salto en salto, de un lado a otro, de la cooperación al desarrollo a la reflexología podal, del carpe diem a la moda XL, de los robos famélicos al frio de algunos inviernos en El Escorial.
A veces las palabras resumen una vida. Ocurre cuanto una sentencia "soy feliz" o cuando otro asegura "me he convertido en una piedra". ¿qué podemos entonces añadir ante tan elocuentes palabras?
Azu, por ejemplo las emplea maravillosamente, las palabras. En cierta manera las amasa como pequeños gnoqui de patata, las redescubre de otros idiomas y las presenta a la sociedad hispánica tras un breve pulido que las deja sin una sóla arista.
Jorge, en línea, las rescata del olvido rural, esas sí, palabras como liebres más literales que metafóricas, de las que acaban recopiladas por seguidores de Delibes en libros titulados "gentilicios de los montes de cuenca", por poner sólo algún ejemplo.
Hubo un día en que mi hermano solía hacer malabares con las palabras que en sus manos centelleaban como naranjas o bolos brillando al sol en un semáforo cualquiera de nuestras vidas asfálticas.
Palabras, palabras, palabras, que llenan como liebres la habitación y se mueven lo bastante como para que me distraiga y logre, entre cabriolas felices controlar las ganas irrefrenables que desde ayer me entraron de comprarme esos maravillosos zapatos de Marc Jacops y de fumarme un pitillo.

jueves, 7 de enero de 2010

Reformas y pinturas

Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí, quiero correr en libertad, quiero encontrar mi sitio…
Menos mal que ya lo dijo Eva Amaral, esta chica tan expresiva, tan moderna…que si no parecería que las crisis de una son un coñazo recurrente de perpetua insatisfecha.
Ya lo he dicho muchas veces, he tenido una infancia feliz, he bailado flashdance, he enamorado al jefe de la banda, he tenido experiencias laborales interesantes, viajado un poco y charlado en varios idiomas. He creído poder explicar lo inexplicable al final de una noche etílica cual revelación mística, he bailado sola en pistas de baile abriendo los brazos como una loca de atar, he tenido una boda de princesa, un príncipe encantado y unos hijos maravillosos.
Aunque también he tenido etapas dolientes, jefes castrantes que me han partido las alas y la ternura. Las he pasado putas cuanto, aunque fuera apostando por el bien y la justicia, me he posicionado en el bando perdedor y he perdido. También me ha pesado esa sensación de pérdida por lo que nunca hicimos y hoy vemos alejarse para siempre como la Fullbright o el primer libro escrito en Manhattan, en definitiva, la envolvente excusa, fuera cual fuera, que nos permitiera vivir en el extranjero para así no tener que exiliarme de mi propio país a la manera metafórica que defiendo en este blog. O cuando el amor se transforma y soñamos con rebobinar aunque sepamos que tenemos algo mucho más resistente al viento y al olvido ahora.
No estoy deprimida sólo quiero subir el volumen y cantar, quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí, quiero correr en libertad, quiero encontrar mi sitio…con el mismo flequillo negro y roquero que agita Eva en los conciertos.
Esa es, pues, la clave, dar con el lugar, con el sitio. Una gana mucho o poco según con quien se compara, a veces, una está más gorda o más flaca que en según que épocas de la historia, una siente que tiene suerte y se le escapa la felicidad por la boca o agraviada, poco amada, lista y hasta pedante u oxidada y mediana en ocasiones, quizás porque una es lo que es cada vez puesta en un paisaje y un contexto donde nuestros recursos, talentos y ambiciones son correspondidos o resultan inservibles. Así que por qué ser una cualquiera cuando podemos ser la mujer que sabía volar, por qué permanecer tan quieta cuando aún tenemos ganas de bailar, de gritar, de correr…y aquí, la verdad, no pinto nada.