sábado, 27 de noviembre de 2010

Momento estelar

Es frecuente que un paralelismo haga arrancar una reflexión. Es este caso la alineación planetaria es a los planetas y la previsibilidad de sus órbitas como el 14 a la posibilidad de que coincidamos casi siempre las mismas personas a las mismas horas. Así, cual alineación planetaria el 14 ha reunido mágicamente, holísticamente a muchas de sus estrellas en un mismo viaje.
La primera estrella es Estrella, la cooperante parlanchina, sentada frente por frente a María-Malaspulgas, a su lado la peripuesta mujer san bernardo y justo detrás la inclasificable mujer felina. Hoy no están ni Caradeajo ni el hombre san bernardo de gran porreta (hoy he fabulado un poco más sobre él y "he percibido" que era natural de Badajoz pero habría estudiado derecho en Sevilla, y tomado muchas cañas por el centro, y en seguida se había sacado la plaza de secretario judicial, tal y como hacen los buenos hijos de provincias para salir de ellas, y comenzó a trabajar en un juzgado en Colmenar Viejo y luego en los de Plaza de Castilla y allí conoció a Adelita, la pizpireta mujer san bernardo, ¿podeis imaginar un san bernardo con abriguito morado y gorro de lluvia? Es una monada)
En fín, estas cosas pienso mientras me dirijo a mi torre acristalada del paseo de la castellana a describir procesos y a pintar diapositivas. ¿Por qué? porque coincidimos cada día, porque francamente me apasiona el ser humano y sus historias, porque me gusta mirarles y fabular. Aunque hay quien piensa que tengo poderes, no paranormales sino poderes para-ver-normales y verlos a fondo y verlos a conciencia. Y encima se me alinean los planetas, que más se puede pedir.

martes, 9 de noviembre de 2010

Las naciones circunstanciales

"Pon a un grupo de personas en un espacio limitado y con el tiempo se sentirán como una nación" Amelia Mor

Parecería exagerado sostener cátedra pero parece evidente afirmar que el hacinamiento crea vínculos. Compartir espacio diariamente, si quiera en un autobús, hace que cuando veo aproximarse a Caradeajo hacia el fondo donde yo me encuentro, me entren ganas de darle dos besos.
Lo mismo que en las familias, las tribus y las naciones, la comunidad del 14 es un experimento colectivo de simpatías, indiferencias y mero cruce de vidas. La sola circunstancia de coincidir unos kilómetros de viaje nos acerca. La existencia del otro no nos es enteramente ajena.
Entonces nos termina interesando (quizás sólo a mí en plan friki) lo que lee Estrella (la cooperante parlanchina) en concreto el Le Monde Diplomatique en español y hasta nos inquieta el hecho de que se pase de parada de puro despiste o algo peor, que desconozcamos su verdadera parada o que quizás acuda a una conferencia esa mañana y nosotros seamos realmente, totalmente ajenos a su vida y a su agenda.
Mi mente fabuladora no consigue sin embargo inventar un destino para Nadia, la joven gélida de ojos felinos: recepcionista robótica, peluquera, dependienta de una tienda de vinilos...se me escapa, no así el olor aún templado del cuello de Caradeajo, destilando el calor de hogar de su batín oriental, casi viendo humear su té inglés mientras escucha muy bajito Radio Nacional de España.