miércoles, 23 de febrero de 2011

Mantas zamoranas y vulvas peludas en Cibeles Madrid Fashion Week


Sabed todos, cibernautas sin sentido de la moda, que ahora para ir trendy hay que echarse por encima una manta zamorana por el día y por la noche la colcha de Conan el Bárbaro. Eso sí, si refresca hay que ponerse una capucha con forma de vulva peluda tipo gatete acostao en Muchachada nui-ni . Sin eso complementos sobre un micro-short cachetero uno está no sé, como out, osea superhortera. Donde quedan esos tiempos en que un sobrino a la pregunta de ¿a quien te quieres parecer de mayor? decía cosas como “quiero ser hortero como el tío miguel…” (sortero quería decir el chiquillo, o sea sin pareja…)
En definitiva, para cualquier que no tuviera la suerte que yo tuve de estar ayer en Cibeles Madrid Fashion?? Week que se apunten a un curso de ropa fea, sencillamente hortera y con forma de edredón de mamut con unas chapas pegadas para dar glittering al conjunto, o mejor dicho al atuendo, que es como se dice con propiedad.
Pues, eso, si quieres tener un look como super-cool, y no eres una fashion victime de 40 kilos, tacones de zorrupia, pelo por debajo de las corbas, sombrero borsalino y fular de 3,5 metros o tienes un amigo gay con gafas de plástico rosa tipo…como era el cantante ese que llevaba unas gafas redondas…ah sí John Lennon…un peto de granjero de culo-cagao y cresta amarilla, no te queda otra que pillar la alfombra del oso del tío Honorato y echártela por lo alto en señal de estar a la última. Mi pregunta: viendo la foto de diseñador Carlos Diaz me pregunto...¿en qué se habría inspirado? Ahora el tipo molaba bastante y resultó bastante auténtico y esencial entre tanta impostura.

martes, 15 de febrero de 2011

La vida es un dafo


Para quien no lo sepa a estas alturas de la vida, un DAFO es una matriz comúnmente empleada en consultoría para ordenar la información de un diagnóstico en 4 cuadrantes, dos externos (oportunidades y amenazas) y dos internos (debilidades y fortalezas).
Pues bien, una oleada de inestabilidad sacude los cimientos de mi entorno. De un tiempo a esta parte, un número estadísticamente relevante de mis amigos y familiares y red de contactos están experimentando un ciclo masivo de cambios, pequeños cataclismos que en este punto no podemos calificar como desgracias sino como experiencias de vida sobrevenidas, digámoslo en términos del nuevo ascetismo, oportunidades de autorrealización. Las temáticas son variadas pero con frecuencia destacan las rupturas amorosas, los trabajos frustrantes y las combinaciones de ambas categorías.
Es esta la dinámica cósmica. Por ello, no es extraño que yo, que siempre he sido lo que la desviación típica a la campana de Gauss, vaya cual abeja Maya, de flor en flor como riendo, cantando y si la ocasión lo propicia, bailando claqué cual alegre número de Anything Goes de Cole Porter.
Tout simplement estoy de buen humor, aunque sabedora del DAFO que es mi vida y todas las vidas y con ello de mis desventajas existenciales o ambientales y las del resto. Voy feliz como una perdiz a encontrarme con mis hijos en el parque y me siento dispuesta a resolver cualquier conflicto propio o ajeno. Oportunidades de ayudar al prójimo o a mí misma no me van a faltar porque, Horacio dixit, algún astro anda “re-contra-putiando” el cosmos con alguna parábola traicionera, como ya ocurriera en aquella época oscura hace años en que Saturno nos comía los talones a Gonzalito y a mí.
Otra vez los astros agitan el barco, esta vez es la luna, ese astro bailón y dinámico y Júpiter, nada menos, sobrenombre de Zeus, «padre de los dioses y los hombres», dictador del cielo y del trueno. ¿Cómo resistir pues el envite? Ahora la clave es la adaptabilidad, el manejo del vaivén, de lo postestructural, de lo mutable. Esta vez, no reniego, no me resisto, me dejo llevar y hago un chiste y publico un post. ¡Por fin llegó mi momento!, me aprovecho al fin de mis ventajas comparativas, de conocer la inestabilidad y su lenguaje y hago de mi proverbial falta de encaje, versatilidad, de la debilidad fortaleza, del caos mi estrategia y de la debilidad virtud.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Picoteo intelectual

Suele decir el mítico George que una de mis más insignes cualidades en el picoteo intelectual. Léase: “facilidad para procesar pequeños saberes, anecdotarios y consejos leídos en revistas dominicales en cuartos de baño, reversos en el bote de champú o capítulos sueltos de grandes obras cuya lectura diagonal habría dejado indiferentes a la mayoría de población, que habría identificado las siguientes palabras: “estructural”, “millieu” y “apoyo institucional” y acto seguido pronunciaría la onomatopeya –“buf, que rollo…”- ello combinado con una cierta receptividad hacia la literatura de moda y belleza y los conocimientos que puedan adquirirse en media hora de tele en el prime time o en una conferencia de Víctor Pérez-Diaz”.
Esta cualidad, injustamente valorada, como demostraré más adelante, unida a mi disposición experimental me permitió realizar un inocente ejercicio de gimnasia emocional propuesto a las masas el otro día por un conocido presentador de TV. Sólo había que escribir cada día varias cosas por las que estar agradecido y que nos aportasen algún tipo de felicidad o placer. Este sencillo ejercicio, lo mismo el “master thighzer” con los abductores, hacía que uno se sintiera rápidamente más dichoso e incrementara su positividad hacía el transcurso del día al tiempo que su realidad se alineaba con sus expectativas vitales.
En efecto, tras la primera jornada de happy day gym compruebo que las mismas cosas que me hacían feliz ayer se repiten hoy por lo que estoy en disposición de añadir otras más accesorias tales como pasar todas las mañanas por el jardín botánico, tener la oportunidad de comer calsots este domingo o hacer alguna payasada con algún compañero de la oficina.
De este modo concluyo que el citado picoteo intelectual, lejos de hacerme parecer o volverme directamente fatua e inconsistente me permite ahondar en otra de mis capacidades cognitivas más acusadas, el deleite por atar los cabos sueltos, eso a lo que Steven Jobs, dios lo guarde muchos años, se refería en su discurso en Stanford connecting the dots “unir los puntos y que se trata de aislar primero las variables explicativas para después unirlas entre sí…
Hoy otro picoteo en el bus (el paper "El nuevo ascetismo, expansión del yo y transformación personal" del sociólogo Joaquín López Novo) me ha puesto en mi sitio, soy una víctima del postmodernismo y la hibridación cultural que lo convierte todo en una suerte de búsqueda colectiva por la transformación del yo…buf…en cualquier momento saco la esterilla de yoga y me limpio del campo energético que ya toca...