miércoles, 3 de septiembre de 2014

La belleza


Estoy ahogada de queja, de laberinto.
Me falta el aire, me paralizo, me petrifico.
Me duelo en seco, sin lágrimas.

Como una estatua de sal bíblica,
visiones ajenas de desmoronamiento
son mi paisaje.

Ecos de plañidera
mortifican a un país
que no se quiere a sí mismo.
Y mientras muevo los párpados
-la única parte del cuerpo que aún lo logra-
contemplo a la sirena que yace sin mar,
las garzas sin cielo
políticos con corbatas
y maestros salvadores
que son sólo plastas con jersey de bolas.

La música son tambores
y percusores propios del combate.
El xilofón no vibra ya
de tanta tirita
de tanta herida.

¿Dónde fuiste a parar belleza?
¿Cómo sonabas? ¿Qué luz bañaba tu cuerpo?
¿Qué alas llevabas puestas, que no las recuerdo?

Estás desenfocada, huera, deprimida,
herida de campo árido,
de alma seca,
de parloteo vacuo
de papagayo.
Zaherida de buitres, ladinos,
sin valores.
Maltratada por monstruos mezquinos
sin mirada.
Y rencorosos ávidos de saldar las cuentas de los muertos
con los vivos.

Belleza
¿Qué han hecho contigo estos vándalos?
Estés donde estés, aunque sea a rastras.
Despierta ya y lluévenos encima,

hasta el tuétano.

miércoles, 30 de abril de 2014

Pienso luego voy en bus

Me gusta ir en autobús porque puedo pensar 
Literalmente abandono el mantra no pensante, 
eso que hacemos los humanos de repetir escenas vividas 
y sus encadenamientos 
como ruedas de molino.
Es eso lo que hacemos tantas veces, 
repasar listas, 
botones sin coser
y yogures por comprar.
Analizar lo escrito o leído o escuchado
bombardeado 
en las sienas
como rayas de escaleras mecánicas
adheridas a los ojos en el último escalón
que engulle la tierra.

Procesar, masticando la vida.
Como un rumiante la hierba.

Pensar es otra cosa.
Me refiero a pensar en lo que venga.
O lo que ves. O lo que sientes. 
Pensar sin red.Un aprendizaje de funambulista.

Voy en el bus, con mi cuaderno y pienso.

Acaricio los lomos de la Moleskine,
-L´essentiel est invisible pour les yeux-
como una pitonisa ante su cliente la esfera de cristal.

Me siento importante. 
No me ahogo en mi ni en la vida. 
Soy el tótem y el espíritu de mi cuerpo. 
Soy yo la directora de la orquesta,
la cocinera de las palabras
la jefa de operaciones.

Eso no ha ha sido así siempre. Pero...
Tras la maraña adolescente intensamente caótica,
dramática (-no more dramas)
he olvidado tantos miedos...
He conquistado tantos bailes, tantos besos, tantas frases, que ni siquiera necesito una sola de ellas.
Mi propia imperfección me satisface y dentro de esta bruma tan llena de aristas, me siento como una rueda dentada, conectada a un engranaje que no rechazo ni desprecio ni comprendo, en realidad.

Esa es la clave. Querer estar aquí y saber. Saber estar.
Allá voy, cuesta abajo, con la verja del Botánico a mi izquierda.
Con una curiosidad innata hacia lo común superlativo.

martes, 1 de abril de 2014

Sonrisa en una botella

Daniel Luminius, pongamos por caso, iba sonriendo por la Avenida de Menéndez y Pelayo. No es que sonriera con fruición inusitada, de forma tan grotesca y teatral que fuera imposible no mirar.
Tan sólo era una sonrisa común y corriente de esas que uno pone cuando piensa en algún momento feliz o conversación risueña sin pararse a pensar en el prójimo ajeno que le mira en plan marciano y se pregunta: ¿Y este que hace riéndose sólo?
Lo cierto es que Daniel, de aproximadamente 33 años, lleva dos semestres recuperándose de las secuelas de un accidente de tráfico y el coma que le sucedió y le hizo perder buena parte de su función motriz. Razón por la cual pasea a diario y acude a logopeda y fisios semanalmente. Pasea a menudo y suele hacerlo con o sin su madre y siempre en compañía de un bastón y botas de treacking.
Algún cursi diría que en lugar de 33 tenía poco menos de dos años con algún eufemismo del tipo "ha vuelto a nacer". Lo cierto es que su aprendizaje se asemejaba al de los niños a los 15 meses si bien su mirada era más la de un hombre que había visto mundo.
Este joven alto, que en España podría pasar por rubio ("De pequeño era rubísimo, casi albino" habría dicho su madre) iba lanzando sus largas jambas calle arriba mientras sonreía como el-que-divisa-a-lo-lejos-a-un ser querido y lo recibe así, con una especie de abrazo sin palabras.
Una mujer se le ha quedado mirando mientras se cruzaban cara a cara frente a la verja del Niño Jesús. ¿Por qué me sonríe? ¿Pero a este chico que le pasa?
Ella no ha entendido nada pero para mí ha sido como encontrar una sonrisa metida en una botella.
He cogido el fortuito hallazgo algo emocionada y me he ido al final del autobús para desenroscar esa sonrisa madrugadora cargada literalmente de esplendor renacentista.

lunes, 24 de marzo de 2014

Medias, medianas y grandes hombres

Ayer murió Adolfo Suarez...y bueno me disponía a escribir alguna reflexión a propósito de este hombre que logró lo imposible: convertirse en un referente a izquierda y a derecha...Me venían reiteradamente a la mente palabras como concordia, transición, consenso, centro político, elegancia, atractivo, libertades...
En definitiva, si seguía el influjo de lo que había escuchado estos días no iba a decir nada que no estuviera ya manido. Articularía lugares comunes del político que vivió entre dos mundos y dos épocas y fue amado primero por todos y abandonado después por esos mismos, una vez que cumplió con su cometido de hombre bisagra.

Lo cierto es que Suarez dejó en general un buen sabor de boca en casi todas las bocas y eso le valió que nadie dijera a su muerte otra cosa que todas esas cosas amables con las que empezaba el post. Pero resulta que otro periodista que como yo no tenía ganas de repetirse añadió una nueva idea, una perífrasis que permite entrar y salir del tema como a través de una puerta giratoria y que llamó mi atención. Es la siguiente: la figura de Suárez destaca hoy y es alabada de forma póstuma porque puso de manifiesto toda la mediocridad de la clase política que iba a sucederle y entonces relataba la decadencia de nuestros políticos insulsos y grises...Me quedé pensando en ello, unos segundos, para no dar la idea por buena sin ponerla en la nevera antes de alcanzar una conclusión. Y es que hay obviedades que es mejor poner al sol, como las sábanas.

Bueno sí, la verdad es que la política española no está llena de figuras brillantes. No ya centrándonos en las opiniones mayoritarias de esos foros espontáneos que son los bares o las redes sociales sino tratando de buscar imputs en los círculos de frecuentadores de cámaras de representación, mítines, tertulias de radio y TV, etc., podemos concluir que no abunda el orador con personalidad magnética ni ese magnetismo retórico "de otros tiempos" en nuestra clase política.

No, es verdad que no..pero...¿dónde entonces esa brillantez? ¿Está acaso en la sociedad civil, si es que esta tuviera referentes?, ¿En el mundo del cine y otras artes? ¿En las empresas y sus líderes? ¿En los cuadros intermedios? ¿En los sindicatos o la patronal...? ¿Entre los intelectuales...? ¿Es que acaso los espñaoles estábamos gobernados en todos los ámbitos por élites brillantes?

La personalidad potente y excepcional es siempre una rara avis. Lo es casi por definición porque es una cualidad cuya preservación no está encomendada a nadie. Pero es que además tengo la sensación de que en España nunca, que yo recuerde, han sido esas virtudes socialmente reconocidas.

El ser brillante, entre nosotros es, por el contrario, un empollón al que le tiramos tizas, el buen orador, un pedante, el político de raza un sectario con mil detractores y total, como en realidad todos los políticos son ineptos y chorizos por definición y están puestos a dedo, pues, en realidad con que controlen esfínteres y sepan apretar el botón del sí , el no y la abstención nos vale (o mejor dicho no nos valen).

Pero si echamos un vistazo a nuestro alrededor, tanto en la mayoría de empresas en las que hemos trabajado como en Gran Hermano como ejemplo de programa de masas, podremos comprobar como los más brillantes son sacados de la competición en muy poco tiempo (por darse en ellos la abundancia y generosidad de cualidades inapreciadas) y sustituidos por insulsas medianías de lameculos profesionales y tontos del bote.

¿Es que a caso tuvimos los mejores profesores en la universidad? por ejemplo ¿y los mejores alumnos? ¿Los mejores rectores? ¿líderes estudiantiles? ¿los mejores jefes? ¿los más destacados mecenas del arte? o por el contrario, la mediocridad campó a sus anchas por todo lugar sin que pudieramos hallar cosa donde poner los ojos, parafraseando a García de Córtazar en una Tercera de ABC de hace un par de años....El mismo Suárez que hoy lloramos fue finalmente molesto por no quitarse de en medio con la prontitud requerida por otros medianos que querían su sitio. Era, dicen, demasiado ambicioso.

Yo era era una niña cuando Suárez  lideraba la España en transición pero recuerdo aún vagamente su voz ronca de locutor antiguo y su mirada de preocupación mientras veía como la deslealtad cedía el paso al sálvese quien pueda. Pero ahora ya soy una mujer adulta y creo que si tenemos una lección que aprender es precisamente esa, que la mediocridad política que ahora parecen descubrir algunos, no es más que el subproducto de la mediocridad de nuestra escala de valores y aprecios y que la decadencia está pues en esperar a la muerte de alguien para apreciar la personalidad, la ambición y la autenticidad de quienes la enarbolaron con pasión mientras estuvieron vivos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La buena vida

Analizar las palabras
medirlas, pesarlas
recortarlas, vestirlas, desnudarlas.
Pensar. Big. Small. Politics. Life.
Leer entre líneas.
Comer rápido en cantinas públicas.
Esperar
las decisiones de otros
sus tiempos
sus cábalas
su silencio que no acaba.
Esperar sus palabras
para desmenuzarlas, recomponerlas,
cortarlas, pegarlas.
Decidir. Big. Small.
plazos, enmiendas de enmiendas,
más palabras.
Comprender.
Los malos días.
Las razones de peso.
Big. Small.
Compartir,
con empatía
las horas,
un trozo de destino
duro y maduro
con cierta dosis de afecto al prójimo.
Con lealtad y inteligencia equilibradas.

Eso quizás no sea suficiente al fin y al cabo.
Tal vez sabe a poco
en ciertas bocas
de esas que se besan sin labios
de esos que se juzgan sin tiempo

Habrá que perdonarles.

No saben lo hacen.

En realidad basta y sobra.
Porque es esa sin duda
la buena vida.

La buena vida que nos mantiene juntos
en esta empresa temporal que es la vida.
El amor a lo que hacemos
y todo el tiempo arrebatado a nuestros hijos
como tu dices
por España.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La historia de despecho y desencuentro con un novio llamado...Candy Crush

A la mierda Candy Crush,
Métete la gelatina por donde te quepa candy crush.
Al carajo las noches de sueño difícil jugada mental tras otra, ensartada de caramelos de colores como una brocheta vegetal.
No soy yo, eres tu, con tu putas partidas de dudosa inocencia aleatoria.

Eres tú con tus trucos imposibles en el nivel 70, trampeando mis desvelos con chorradas multicolor y chocolates asesinos.
Eres un plasta y te dejo.
Hasta aquí hemos llegao
Eres pasatiempo de parada de autobús, 
de sala de espera ginecológica atestada de parturientas, 
no el reto personal de un sudoku arco iris.

Eres más superficial que una tertulia política, 
más falso que una newsletter corporativa multinacional, 
más programado que un debate sobre el estado de la nación, 
más visto que un ligue de bar en grado de tentativa, 
más previsible que una tarde de domingo de sofá, manta y divinity.
Adiós, aquí te quedas con un palmo de narices.
Yours faithfully.

Amelia

lunes, 24 de febrero de 2014

Voyeur fabulador

Acabo de leer un artículo sobre blogueros de moda que se fotografían en lugares de homenaje a las víctimas del holocausto que analiza hasta que punto se puede llegar a banalizar cualquier cosa que algún día creímos intocable.
Pero si hoy os cuento una fantasía literaria es posible que algunos penséis, oh sí, que estimulante, emocionante, excitante...especialmente si menciono algunas palabras clave como "voyeur" en este caso.
Sin ellas, la mayoría de lectores potenciales no pasaría del primer párrafo.
Cuesta asumir abiertamente, como hace un compi de trabajo, que uno tiene la misma sensibilidad de un ornitorrinco y se salta cuando lee las descripciones, introspecciones y otros complementos retóricos. Pero hasta a un ornitorrinco se le eriza el vello de la espalda cuando intuye que puede mirar por ojo de una puerta y ver algo íntimo, especialmente si va sujeto por un liguero de encaje.
Imaginad, pues, que ese es el caso. Si ya has llegado hasta aquí sin escena sexual de por medio, ya quédate...
El caso es que siempre he tenido la fantasía recurrente de escribir una historia sobre aquellas personas que una se cruza una sola vez en la vida. Mis andanzas en la linea 14 me han proporcionado incontables oportunidades de satisfacer por capítulos esta pulsión.
Digamos que uno no quiere quedarse en la mirada furtiva o el encontronazo de ascensor, sino que una quiere saber que vida hay detrás de la luz de las ventanas de una casa cualquiera y saber la historia real... Y si eso no está a nuestro alcance tener al menos la oportunidad de husmear lo suficiente para poder fabular esa historia a nuestro antojo.
Ayer mismo, bajando con la bici cuesta abajo y sin frenos, me volví a cruzar por enésima vez a quien llamaremos "Adela-Culopiedra" por encontrarse cada día a la misma hora sentada en un banco de dicho material en el bulevar de Castellana.
Adela, parece que espera, muy abrigada, de piernas cruzadas, mirando al infinito a que el trasiego de peatones que salen del trabajo de paso a soportales vacíos y otras oquedades resguardadas donde pasar la noche. Su aspecto es aseado y pulcro pero algo indica que vive en la calle. Y una se pregunta por qué.
Cada vez me entran ganas de preguntarle -¿Cómo llegaste hasta aquí?- pero no lo hago convencida de que me contestaría con un escuelo -No es asunto tuyo-
Y creo que sus ojos vidriosos darían cuenta de que viviendo en la calle se ha ganado las razones de peso precisas para no tener que contestar a ninguna pregunta pseudo-solidaria sobre sus elecciones vitales.
Porque, en efecto, una es muy libre de poner sus posaderas congeladas y emancipadas donde le venga en gana, conservando pensamientos al infinito y el más íntimo rencor a propios y extraños, ajena a los sistemas imperfectos, los problemas de conciencia de los otros y la fabulación literaria.
-Ya, Adelita- permíteme que te llame por un nombre imaginario-pero es que yo necesito contar tu historia por una cuestión de "voyeurismo fabulador". No es que quiera que te redimas, yo en tus cosas no me meto. Sólo es que tengo el convencimiento pleno que hay historias que sólo existen cuando las inventas.-

martes, 11 de febrero de 2014

36 grados

Las gotas empezaron a empaparlo todo
Primero unos mechones de pelo junto al cristal
después la camisa y el alfeizar de la ventana.
Resbalaron después por mi espalda
como dedos acariciándome en canal
con el pulgar abierto
vértebra a vértebra
hasta el coxis.
Me dolía el lagrimal
la glotis
la raíz de la lengua.

Me sentí vulnerable y magnífica.
-Es amor- pensé
amor pegado en las costillas
la pleura
los alvéolos
hasta las porosas membranas de la carne y las amígdalas.


Amor desbordando los pliegues, los vértices,
las comisuras temblantes de la boca
del estómago.
Amor,
 en reflujo por el plexo solar
clarividente,
no
porque es ciego pero

deslumbrante,
sentido de la vida.

Fue un golpe de amor monosilábico
esencial
primario
corriendo humildemente en sus pobres mudas.

-Estoy viva y templada-
lo noté a través del golpe frío de mi piel contra el aluminio.
Fui entonces consciente de mi temperatura humana.
36 grados de amor mundano
cubierto de lluvia.

jueves, 6 de febrero de 2014

Elástico tiempo

Dicen los viejos que largo es el invierno
y corta la vida.

Cerca, lejos, contraído, disperso,
Elástico-tiempo.
Estaciones corriendo como avalanchas,
o la existencia al relentí de un diapasón con el outlook de fondo,
im-per-té-rri-to.

¿Cuanto falta? Falta mucho.
Zas. No queda tiempo.

(***El tiempo es como una de esas tiras de latex para ejercitarse
que pueden expandirse con cierto esfuerzo
pero al final, sabes que sigues sosteniendo un extremo en cada mano.)

Por ejemplo, hoy estás cerca.
pero 25 años atrás
flotando en el mar
sin decir palabra
también estabas cerca.
Y desde entonces,
si te soy sincera.
nunca he percibido la distancia.

La vida resulta confusa,
entre experiencias cuentagotas
y recuerdos sin bordes,
horas de espera en salas de espera acumuladas
y paellas de domingo
que al segundo son ya retinas mirando
los restos amarillos en el plato.

Ya sabes, el tiempo lo pone todo en su sitio.
Cerca, lejos, contraído, disperso,
Elástico-tiempo.

Por ejemplo, lejos está nuestra infancia
y su olor a infinito matemático,
cerca estás tú
con la misma expresión de los 5 años
y 100.000 litros menos
de miedo al futuro.

lunes, 3 de febrero de 2014

La luz

La luz, eso otro distinto a las sombras
Esa esfera gaseosa
esos dedos finos como estelas
ese abrazo cósmico en parábola.

Cómo se atrapa tal promesa áurea
asida sin cuerpo es los lugares que miramos de pasada.
En un párpado, por ejemplo, y su ojo infinitesimal
en el pliegue sísmico de algunas bocas.
En el hueco convexo de tu barbilla hoy.
En las interrogaciones, las exclamaciones y los vocativos.
Entre las hojas del castaño troqueladas hace un minuto.

Luz punzante a veces en las simas del estómago
Súbita en el rostro de todas las caras de sorpresa
de satisfacción, de amor,
presente siempre en el vértigo y el orgasmo
y reconocible por su característico destello metálico
y sus ondas expansivas.

Justo ahí, en realidad, donde no tenemos el tiempo
ni el hábito
de quedarnos.
Justo allí,
delante de nuestras narices umbrosas
se nos escapa la luz
miopes esperanzados
faltos de toda habilidad
y paciencia.
Porque de hecho, basta con quedarse a esperar
tranquilamente
para ser rebanados por la luz
para ser felices amantes refractados
ensanchados e importantes
sin otra prosopopeya mayor
que abrir  los ojos.

viernes, 31 de enero de 2014

Las sombras

Cuantos cafés hay que servir
cuantos libros leer
cuantas veces los labios apretar
para ser humilde.

Cuantos jefes superiores en verdad
ejemplarizantes
se han de suceder
para saberse mediano
y no imponer a la razón
la estulticia...

Cómo poder si no
tomar la medida de uno mismo
la talla aproximada y el color de las aristas.

O por el contrario,
cuanto miedo y estupidez
son necesarios
para no crecer y aparentemente confortables
morir en vida
sin ser mejores.

A veces basta con rodearse de hombrecillos banales
cabroncetes humanos adormidera
que con sus ruidos
y marañas
emponzoñan
el camino claro
hacia esa muerte.

Y en la oscuridad de la acera gris asfalto
igual a tantas
irreconocible
es fácil perder la pista
y el traje
y la divisa
y el nombre
que hueco ya
sin ser humano
se balancea torpemente entre las sombras.

jueves, 30 de enero de 2014

Patriotas en busca de exilio

Hace más de un año que abandoné el exilio.
Pero sólo metafóricamente.
En realidad estaba forzada a exiliarme del exilio por existencia secular de una patria en apuros.
Obligada por la prosa inmisericorde a ser pragmática con pequeñas pausas,
como golosinas para el can que come de tu mano,
solo que las golosinas son caramelos de Candy Crush
que veo repetidamente caer cuando cierro los ojos..
He vuelto...al menos, quiero constatar que no me he ido.
Creo que escucho un grillo que no me deja dormir
del todo.
Y eso
es
bueno.
;-)